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Visitamos el Parque Nacional Mburucuyá en Corrientes

Relato de María Elena - Publicado el 16/01/2005

Lugar de partida: Bahía Blanca (Buenos Aires)
Lugares visitados:

Viajeros: Mary y Jan Geertsen

Vehículo: Vehículo propio (Kangoo)
Alojamiento: En el Hotel El Solar de Bella Vista - Muy agradable y buena atención


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Partimos de Bella Vista , un pintoresco pueblo de más de 35.000 habitantes, que hace honor a su nombre. Desde la costanera en lo alto de las barrancas permite una espectacular vista del majestuoso río Paraná y unas de las puestas de sol más maravillosas. El pueblo tiene antiguas edificaciones, algunas muy bien conservadas, calles con subidas y bajadas con naranjos en sus veredas y una hermosa plaza con diversas especies de árboles. Sobre las barrancas hay un camping muy lindo y con buenas instalaciones para todo público.

Saliendo por la ruta provincial 27 hacia el Parque, se ve una de las principales actividades económicas del lugar que son plantaciones de cítricos y galpones de empaque, como también venta de cítricos al costado de la ruta. Las casas de los campos tienen en su mayoría árboles de cítricos llenos de su fruta y los enormes árboles de mangos que son un atractivo en el verano por su sombra.

Como llegar : El camino lleva al cruce de rutas Pcial 152, Nacional 118 y Nacional 12. Hay que tomar la Ruta Nacional 118 hacia Saladas, pueblo donde nació el Sargento Cabral quien pasó a la historia por morir salvando la vida del General San Martín en la batalla de San Lorenzo. (Hay un monumento a su memoria a la entrada) Sin ingresar a Saladas se toma la Ruta Pcial 13 que lleva a Mburucuyá, un apacible pueblo rural que posee una plaza rodeada de naranjos y enfrente una cuidada iglesia. A partir de allí hay 11 km. de tierra hasta el Parque y luego hasta llegar al Centro de Informes hay 14 Km más de tierra.

PruebaEl área cuenta con un Centro de visitantes y un sector de campamento agreste con sanitarios, agua potable, fogones y muy buena sombra. Cercano a éste parten dos senderos uno se llama “Yatay” que culmina en el estero de Santa Lucía y el otro sendero “Aguará Pope” que recorre distintos sectores incluyendo lagunas y una parte de la selva en galería. En estos recorridos se observan distintos ambientes como bosques, palmares, pastizales, hay indicaciones de especies de árboles y de cómo son las pisadas de los posibles animales a encontrar, entre ellos: ciervos, corzuelas, guazunchos, el aguará popé, aguará guazú, zorros de monte y numerosas especies de aves, como el yetapá de collar cuyo nombre en guaraní se refiere al desarrollo en forma de tijera de las plumas de la cola.

Nos sorprendió la belleza de los árboles, los sonidos de los pájaros, un olor extraño y agradable a tierra húmeda que se fundía con el olor de la vegetación.

Información proporcionada por el Guardaparque: El Parque Nacional Mburucuyá pertenece a la eco-región Esteros del Iberá que presenta numerosos humedales. Los mismos cumplen numerosas funciones: proveen agua; regulan inundaciones y sequías; remueven tóxicos; estabilizan microclimas;y retienen carbono.

Los guaraníes ocuparon el territorio organizando aldeas donde practicaban cultivos y la recolección de una gran diversidad de plantas. La base de recursos para su alimentación, consumo e intercambio, era el maíz, la calabaza, el algodón, los porotos, la yerba mate, el tabaco y la mandioca. Esto complementado con el aprovechamiento de la pesca y de la caza de todas aquellas especies que servían a su dieta tanto de mamíferos, aves como insectos.

La relación milenaria que los pueblos originarios habían mantenido con el entorno natural se modificó a partir de la ocupación del territorio por parte de españoles y criollos. Grandes espacios naturales sufrieron el efecto de la ganadería, la agricultura extensiva y la tala de árboles nativos propicios para la construcción. Como resultado, se produjo el reemplazo de bosques y palmares por superficies cultivadas, y de fauna silvestre por animales domésticos. Las actuales construcciones que se pueden apreciar en el Parque Nacional corresponden a los últimos cien años de historia del lugar. Muestran el modo en que el hombre aprovechó el ambiente y como se organizó para convivir entre los suyos, construyéndose puestos para los peones que trabajaban con la ganadería principalmente y los cascos donde habitaban sus propietarios y administradores.

A partir de la década del 40, el Dr. Troels M Pedersen –hijo de Niels Peter Pedersen, propietario de estas tierras- viaja a la Argentina una vez concluida la Segunda Guerra Mundial para hacerse cargo de este campo comprado en la década del 20, interesado por la flora del lugar y su interés por hacer un uso racional del pastoreo en el campo, comenzó a revertir el deterioro que sufrían. Su acción a favor del ambiente natural culminó con la donación del área para la creación del Parque Nacional, posibilitando que hoy podamos mantener este ambiente, disfrutarlo y reflexionar acerca de su historia.

Paisajes, flora y fauna : El área protegida se caracteriza por su alta biodiversidad, constituida por la presencia conjunta de tres regiones naturales: la chaqueña, el espinal y la selva paranaense. El Chaco Oriental está compuesto por un mosaico de bosques, palmares, pastizales, pajonales y esteros. Las especies más características de estos bosques son dos tipos de quebrachos -el colorado chaqueño y el blanco-, el urunday, y el viraró. En las zonas más bajas se desarrollan bosques de algarrobos acompañados de talas y palmeras caranday.

La Selva Paranaense aparece en forma de isletas de monte o "mogotes" con especies vegetales típicas como el alecrín, la palmera pindó, la caña tacuaruzú, el timbó y el laurel. Por último, el Espinal está representado por bosques xerófilos, palmares de yatay, estepas de gramíneas y pajonales.

Se encuentran además en el Parque más de 150 especies de aves lo que la hace un gran atractivo para la actividad ornitológica. Esto, acompañado por la gran variedad de fauna donde se pueden observarse carpinchos, yacares, zorros, mulitas, guazunchos, gatos yaguarundí, y monos carayá. Algunas especies se encuentran en peligro de extinción como el aguará guazú, el lobito de río y el ciervo de los pantanos.

En el Estero Santa Lucía, parte del cual protege este Parque, se han detectado una variada ictiofauna que incluye al dorado, el surubí y viejas de agua, entre otros.

En la costa del estero Santa Lucía existen aún palmeras de más de 200 años, pero en el resto del parque las palmeras son jóvenes porque los palmares fueron talados para uso agrícola de la tierra. La palmera yatay , conocida en la zona como “coco” tarda entre 7 y 10 años para alcanzar 1 metro de altura.

Otra singularidad del parque son los hormigueros elevados de termitas que viven en termiteros fabricados con una mezcla de saliva, tierra y excrementos que les da una dureza suficiente para protegerse del clima y de predadores. Las termitas cumplen un rol fundamental en la descomposición de restos vegetales, incluidos las maderas.

Para mayor información sobre el Parque Nacional Mburucuyá:
Contactos: (03782)-498022 / mburucuya@apn.gov.ar
Creado en el 2001 por una donación de 17.660 ha. del botánico danés Dr. Troles M. Pedersen, junto a un inventario florístico de más de 1.300 especies.

Comentarios sobre Visitamos el Parque Nacional Mburucuyá en Corrientes

Muy bueno, espero poder realizar el mismo viaje en alguna oportunidad. Gracias

Andrés | Bahía Blanca. Buenos Aires.  | 10/05/2007

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