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Viaje de Egresados de la Amistad San Agustín del Valle Fértil

Relato de Héctor Pedro - Publicado el 09/12/2007

Lugar de partida: San Agustin de Valle Fertil (San Juan)
Lugares visitados:

Viajeros: Hector Pedro Nucifora

Vehículo:
Alojamiento:


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Introducción

Somos un grupo de amigos que lleva un largo camino recorrido, algunos juntos desde la infancia. Nuestra amistad ha logrado una maduración tal que nos permite que cada viaje que programamos juntos, nuestro principal acompañante es el disfrute, y con el vamos a cualquier parte.

En el grupo conseguimos que cada integrante naturalmente cumpla su rol sin que nadie le imponga tareas. Así está el más jodón, aquel que se levanta más temprano, el más predispuesto a hacer mandados, aquel que tira ideas para hacer, los que lavan los autos, los que se encargan de cocinar, el más sentimental, el aporte de todas las chicas que están en todos los detalles para atendernos, por lo que a pesar de lo numeroso del grupo, reina un clima de total armonía en el que se respeta la individualidad de cada persona.

Como festejo de ese proceso, hasta nos permitimos confeccionar remeras con inscripciones, tal como un verdadero viaje de egresados. Es el primer viaje que hacemos juntos en un solo vehículo, la traffic de Arturo.

Dieciocho amigos y una nena de tres años, viajamos a San Agustín del Valle Fértil situado en la Provincia de San Juan, que nos permitió visitar Ischigualasto (Valle de la Luna) y Talampaya, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Casualmente cuando llegamos a San Agustín vemos un mural pintado declarando que el pueblo es “La Capital de la Amistad”, con lo cual toma más fuerza el significado del viaje, es como que nos recibe el lugar indicado.

Viernes 12 Octubre – Sábado 13 Octubre

Estábamos todos muy expectantes e ilusionados con el viaje. Cargamos todos los bolsos y a las 22 hs salimos hacia San Agustín del Valle Fértil.
Con Arturo al volante, todos debíamos hacerle el aguante ya que iba a manejar toda la noche, porque es el único que posee carnet habilitante en este tipo de vehículos. En esta tarea se distinguió claramente Marcelo que es el más “jodón” del grupo.

Las bandejas de sándwiches, pastafrolas y tortas, pasaban de asiento en asiento. Las charlas y las mateadas seguirían acompañándonos hasta la llegada a destino. Mientras nos acercábamos, se veía un paisaje de extrema aridez. El punto de llegada estaba cerca y nos ilusionábamos cada vez más.
Finalmente, se presenta a nuestra vista el pueblo de San Agustín del Valle Fértil, donde todo es más verde y se nota claramente la diferencia.
San Agustín tiene sus calles arboladas, de aspecto pintoresco y cordial, provisto de muchas posibilidades de alojamiento y nos recibió con una mañana espléndida.

Llegamos a las cabañas Valle Pintado, donde fuimos recibidos muy atentamente por sus dueños Rafael y Margarita, que demostraban tener un gran cariño por el lugar y una gran predisposición para atender a los visitantes.

Las cabañas se encuentran en un vistoso parque rodeado de plantas y árboles, con un simpático aljibe y unas hermosas rosas enormes. Ocupamos las cabañas nros 1, 2 y 3. La cabaña 1 la ocupan Rubén y Gody, Héctor y Susana, Andrés y Ely con la bella criatura Rocío que entablaba conversaciones con todos, a pesar de sus escasos 3 añitos. La cabaña 2 la ocupaban Eduardo y Marisa, Arturo y Nora, y Susana y María del Carmen, mientras que en la cabaña 3 estaban Raúl y Mary, Marcelo y Liliana, Mario y Estela.

Almorzamos choripanes a la sombra de un techo de cañas a la entrada de las cabañas y comenzamos brindando por haber llegado aquí y por el éxito del viaje. Por la tarde cada uno hizo lo que más le venía en ganas. Los más curiosos e intrépidos salimos a caminar en búsqueda del Lago San Agustín y recorrer los lugares más bellos del pueblo. Otros se quedarían a descansar un rato.

Pasamos por el camping municipal, en donde estaban parando un grupo de turistas alemanes en un vehículo realmente sorprendente, totalmente equipado y venían realizando una travesía desde Bolivia e iban en dirección a Santiago de Chile. Bajamos al lago rodeado de montañas y una abundante vegetación. Realizamos una caminata bordeando el lago, donde había gente bañándose y otras pescando. Una vista realmente bella y atrayente.

Otra cosa que nos llamó la atención de San Agustín son la gran cantidad de rosales en las casas, y el tamaño y colorido de las rosas.

Luego pasamos por un museo aborigen con un aspecto externo interesante que despertaba curiosidad y con una historia muy particular. Una docente al enterarse del pasado aborigen de su familia, comenzó a reunir antecedentes familiares y armó el museo. No pudimos entrar porque estaba cerrado y abría más tarde, algo muy común es que durante buena parte de la tarde se encuentran cerrados, como así también los negocios, ya que abren casi a la nochecita.

Tomamos unas gaseosas para reponernos de la caminata en un bar, y cruzamos otros turistas extranjeros de visita en el lugar.
Llegamos a las cabañas, y al comentarles el hermoso paseo, los que se habían quedado, salieron a imitarnos.

Al llegar tuve una grata charla con Rubén y luego con Margarita, que me contaron como habían arrancado con el proyecto con expectativas y frustraciones, y todo el empuje y amor que le pusieron para llegar a este presente muy prometedor para el lugar.

Por la noche, probamos las ricas empanadas sanjuaninas y nos fuimos a descansar temprano vencidos por el cansancio. Mañana nos esperaba el primer gran paseo del viaje: Parque Provincial Ischigualasto (Valle de la Luna).

Domingo 14 Octubre

Me levanto renovado, y atrás mío se despierta Susana y comienza a calentar el agua para el mate.

Luego me dirijo hacia las demás cabañas y percibo actitudes distintas y particulares que cada uno va tomando. La cabaña Nro 3 estaban los seis listos y en pleno desayuno, la Nro 2 solo estaban algunos levantados pero al abrir la puerta nos recibía un aroma riquísimo a tostadas, en la cabaña 1 los últimos en desayunar eran Andrés y Ely.

Nos ponemos todos las remeras distintivas del viaje y subimos ansiosos al vehículo. Hay un clima de impaciencia, jolgorio y alegría. Mario trae manzanas y Estela trae toda clase de alfajores y golosinas para el viaje.

Preparo un diploma del “Viaje de Egresados de la Amistad” para premiar a cada cabaña según el comportamiento observado, así a la cabaña 1 le correspondió el reconocimiento a ruidos molestos a la hora del silencio (léase ronquidos), el precioso olor a tostadas a la cabaña 2 y el premio a la excelencia y rapidez en levantarse a la cabaña 3.

Ischigualasto se encuentra a 100 Kms de San Agustín del Valle Fértil. Gody pone un CD de Karaoke y se desata todo el festival de canto. El clima es de total festejo, aunque el canto es realmente lamentable, nos reímos y divertimos de nosotros mismos, yo tomo las manzanas de Mario y me pongo a hacer malabarismos en el pasillo de la traffic, filmaciones y fotografías retrataran para siempre estos inolvidables momentos. Llega a tal grado el entusiasmo que le pedimos a Arturo que pare que vamos a bailar. Nos bajamos y tomamos más fotografías.

Al llegar a Ischigualasto, nos recibe un paisaje raro y extenso. Mientras esperamos a salir en caravana con los vehículos, observamos las artesanías que se venden en el lugar, y luego arrancamos acompañados con un guía.

El suelo por donde vamos es verdaderamente de un aspecto lunar, un polvo grisáceo y a la lejanía se observan unos normes paredones rojizos (Barrancas Coloradas) y el Cerro Morado que es lo que separa a Ischigualasto de Talampaya. Las precipitaciones anuales llegan a los 120 mm.
Nos detenemos en la primer parada, en la formación conocida como “El Gusano”. El guía nos comenta el origen de Ischigualasto, en una excursión al pasado remoto de la Tierra. Así, nos informa que el valle es una hondonada donde hace 250 millones de años estaba cubierto por un inmenso lago, de ese período quedaron fósiles de hierbas, árboles y animales.

El Parque Provincial Ischigualasto y el Parque Nacional Talampaya (en la provincia de La Rioja) constituyen dos parques distintos, pero en la realidad conforman una inmensa región geológica de más de 250.000 hectáreas. La aparición de la Cordillera de los Andes, hace 60 millones de años, cambió totalmente las condiciones de vida, dando paso a una región árida en que la erosión elaboró formas singulares . Las características especiales de las rocas, donde se mezclan duras y blandas, areniscas y arcillas, con algunos minerales, sumadas a la acción del tiempo durante millones de años han permitido tallar curiosas formas.
El tipo de vegetación es de matorral, formada por arbustos, siendo la especie más representativa la Jarilla. También se observan arbustos tales como la brea que es de un color totalmente verde y sin hojas. El color verde del tronco y ramas proviene del hecho de que la fotosíntesis la realizan ellos al no poseer hojas.
Ischigualasto tiene gran valor científico, ha permitido reconstruir un período de la historia de la tierra, el Triásico, época en que el mundo fue dominado por Dinosaurios. Aquí se descubrieron los más antiguos dinosaurios que se conocen.

Luego nos detenemos en el “Valle Pintado”. Allí observamos realmente un paisaje lunar, con montañas redondeadas de un color gris, mezclado con tonos verdosos, ocres y rojizos que realmente asombran a los turistas.

Pasamos por “La Esfinge” y llegamos a la “Cancha de Bochas”, donde se observan rocas perfectamente redondeadas, por efectos del viento y la erosión. Así llegamos a la geoforma llamada “Submarino”, que es impactante. Ver la forma rocosa gigantesca suspendida en el aire es realmente increíble. El asombro sigue creciendo y los comentarios, así como el interés por aprender más del tema.

Seguimos y nos dirijimos a “El Hongo”, que junto al Submarino son las fotografías más difundidas del lugar. La gente no entiende como pueden estar semejantes figuras en pie, por el peso enorme de la parte superior. El guía nos comenta que ya han desaparecido figuras anteriores, y continuamente se forman otras.
Finalmente recorremos un tramo al lado de las Barrancas Coloradas, unos enormes paredones de 200 mts de altura que son de una belleza increíble.
Al volver a la entrada del parque recorremos el museo, donde nos explican el origen del lugar y se observan reproducidos a escala real esqueletos de los dinosaurios encontrados en el lugar.

De esta forma redondeamos un paseo espléndido, donde salimos asombrados por la espectacularidad, belleza y rareza del lugar. Nos despiertan grandes expectativas para ir mañana por la visita a Talampaya.

Al regresar a San Agustín, pasamos por el pueblo de Usno, donde nos bajamos a observar el museo de “Piedras del Mundo”. Es un emprendimiento llevado adelante por dos entusiastas hermanos, que muestran con orgullo las piedras exhibidas, así como también en otra sala exhiben las variedades de flora y fauna del lugar.

Llegamos muy contentos a las cabañas, y prestos a preparar la cena. Las chicas salen a pasear por el pueblo y los muchachos nos encargamos de la cena.
Las parrillas muy bien provistas con leña por Rafael y el entusiasmo de Marcelo por cocinar dos chivitos que compramos en un supermercado donde tuvimos una amable charla con su dueño, y donde pudimos conseguir los fósforos de papel Ranchera (todo una reliquia del pasado que me llevó a mi infancia), como así también Andrés con los pollos, las ensaladas preparadas, las picadas al pie de la parrilla, terminarían de redondear un día muy especial donde disfrutamos intensamente, no solamente del paseo en sí, sino de nuestra amistad.

Lunes 15 Octubre

Debemos levantarnos temprano ya que tenemos reservada la excursión en Talampaya a las 11 de la mañana, y nos separan 140 Kms.

El viaje es más calmo que ayer, ya que vamos viendo una película, mientras en algunos tramos del viaje llueve, y nos aparecen dudas por el paseo. Creo que hacemos tanta fuerza para que al menos hoy no llueva, que sale un sol radiante y los gritos de algarabía se escuchan en todo el vehículo. Los más agrandados dicen que llevamos el sol a todas partes. Al haberse terminado las tortas y pastafrolas, las estrellas del viaje son los alfajores y barras de cereal.

Llegamos a Talampaya y vemos el color rojizo característico del lugar. Nos repartimos en dos traffic con guías y salimos al paseo.
En la puerta del cañón nos muestran unos petroglifos, grabados en la roca, representan formas humanas, utensilios, guanacos, llamas y cóndores. Se observan unos antiquísimos morteros en unas rocas, y en la parte superior de las paredes se observan las condoreras.

Las paredes rojizas de 150 mts de altura que rodean el lugar son difíciles de describir, son imponentes y espectaculares y nos hacen sentir pequeños ante tanta inmensidad y belleza.

La vegetación es rala, con arbustos bajos, pero de repente se encuentra un pequeño parque de árboles (tales como brea y chañar) y plantas autóctonas, encerrado entre dos altísimos paredones. Es el "Jardín Botánico", donde nos dan un agradable café y donde observamos un pájaro negro con pico amarillo que viene a tomar agua de un vaso a la vista de todos, una delicia. Pero lo sorprendente de este lugar es el curioso eco que se produce al gritar desde una pared hacia otra. La voz se repite al menos tres veces o cuatro veces, entre pedidos de silencio de parte del guía para que se pueda apreciar claramente el efecto.

Las fotografías se suceden y las filmaciones siguen alargando su duración. La próxima parada asombra por su magnificencia, accedemos a una formación rocosa denominada “La Catedral”, con un aspecto gótico y una altura imponente. Luego pasamos por “El Tótem”, “El Rey Mago” y “El Monje”, donde observamos formaciones rocosas que combinan diferentes formas que siguen despertando una gran admiración por parte de los visitantes.
Volvemos a recorrer el mismo camino hacia la salida del parque y no terminamos de despertar de tan bello espectáculo, totalmente diferente a Ischigualasto pero igualmente tan atrayente e intenso.

Paramos a almorzar en el área de acampe del parque donde compartimos los comentarios del paseo y observamos un bello zorro que se acerca a nosotros mostrando su larga cola. Increíble e imperdible.

Nos vamos de Talampaya, pero es temprano y queremos ver algo más. No creemos que nos puedan sorprender más que estos dos paseos pero estamos equivocados, siempre hay más y diferente a lo visto.

Nos dirigimos al paseo turístico “El Chiflón” (La Rioja), que ya habíamos observado desde la ruta en el viaje a San Agustín del Valle Fértil. Allí nos encontraríamos con el guía Benito quien nos lleva a ver el lugar con gran amabilidad y predisposición.

El Chiflón es un parque provincial de una belleza realmente sobrecogedora. El nombre proviene del viento que sopla en las alturas, y produce un silbido. La tierra de El Chiflón es blanca porque, a pesar de estar en La Rioja, la formación pertenece a la cuenca de Ischigualasto.

Los murallones de areniscas son de colores rojizos, pardos, ocres, y el viento y el sol siguen trabajando sobre ellos, llegando a modelar sorprendentes y misteriosas formaciones. Las franjas paralelas que se observan en los paredones erosionados revelan los distintos niveles de sedimentación.

Realizamos una caminata de un kilómetro aproximadamente, donde vemos distintas geoformas, tales como “La Tortuga”, “El Lorito”, “La Cara de Gaucho”, “Los Hongos”, árboles petrificados, y llegamos hasta “El Mirador”, desde donde observamos una panorámica maravillosa del parque.

Lo saludamos efusivamente a Benito agradeciendo el paseo, dejamos un comentario en el libro sobre nuestras impresiones del lugar, y le dijimos que al otro día íbamos a pasar por la ruta en nuestro viaje de vuelta.

Al volver a las cabañas toma la parrilla Eduardo para preparar un muy rico asado de despedida. A la hora del café, a instancias de Mary, cada uno expone lo que vivió en estos pocos días tan intensos y enriquecedores.

Martes 16 Octubre

Nos levantamos temprano, desayunamos, cargamos los bolsos y nos despedimos de San Agustín del Valle Fértil, con un dejo de nostalgia, por haber disfrutado tanto.

Al pasar por El Chiflón, nos asomamos por la ventanilla y comenzamos a gritarle a Benito para saludarlo. No nos podía fallar, agitó sus manos al viento y saludó hasta que lo perdimos de vista.

En la traffic vuelve el jolgorio, los juegos de bingo, “Dígalo con Mímica”, nuevamente el Karaoke con el baile y cotillón traído por las chicas. Para el recuerdo el hermoso almuerzo a la sombra de un árbol en La Falda.

Finalmente, llegamos cansados a las 23 hs para fundirnos en un abrazo de despedida y reunirnos con nuestros hijos.

El viaje superó largamente nuestras expectativas de disfrute, lo que nos demuestra que poniendo buena onda y ganas de compartir, sumado a los bellísimos lugares visitados, a las hermosas personas encontradas en esos sitios de nuestro bendito país, no hace más que aumentar nuestro vínculo de unión, y nos obliga a empezar a buscar nuevos destinos para realizar otros viajes.

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