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Visita a Chos Malal

Relato de Jan Ernesto - Publicado el 21/02/2011

Lugar de partida: Bahía Blanca (Buenos Aires)
Lugares visitados:

Viajeros: María Elena y Jan

Vehículo: Kangoo
Alojamiento: Hostería


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Con mi mujer decidimos conocer, finalmente, lo que suele denominarse el Alto Neuquén, o al menos una parte de él. Y nuestra primera “parada” fue en Chos Malal donde estuvimos casi tres días.

Todos sabemos del prejuicio argentino de contar solo la “historia corta” que tanto festejamos en el bicentenario. Pareciera que la independencia se refiere tanto a la liberación de España como de los pueblos aborígenes que nos precedieron. Por eso, la historia reciente comienza oficialmente con la llegada en 1879 de la Cuarta División del Ejército dirigida por el coronel Napoleón Uriburu, que viendo las ventajas del lugar asentó lo que se llamó el Fortín IV División. El pequeño morro que sobresale en la costa del río como puede verse en la foto, significaba un excelente mirador defensivo. Ese antecedente del fuerte y la posterior elección de Olascoaga en 1884 como gobernador del Territorio del Neuquén es para muchos “el principio”. Olascoaga recién en 1887, y luego de probar suerte en Las Lajas y Ñorquín, decide fundar Chos Malal a partir de lo que quedaba del IV Cuartel, y que un año después es designada oficialmente Capital del Territorio por el parlamento nacional 

Mirador del río Curileuvú

Sin embargo la vida humana real del alto Neuquén se inició hace muchos miles de años, y si al menos incorporamos a los Pehuenches a nuestra historia, daremos un paso adelante en la tan ansiada búsqueda de nuestra identidad nacional, ya que su presencia, de una forma u otra sigue estando presente en toda la zona. Resulta difícil no imaginar a Feliciano Purrán, el gran cacique que lideraba a las diferentes tribus Pehuenches en la época que comenzaron a escribir “la historia oficial”  quienes conquistaron la región. En su encierro inhumano en la Isla Martín García, seguramente recordó viejas historias de gloria y de penurias de su pueblo de tiempos aún anteriores de la llegada de los caballos. Hecho que produjo un cambio total en la vida de estas tribus originarias, al pasar de cazadores y recolectores (básicamente del pehuén) a hábiles intermediarios y dominadores de la zona, y que lo contara como protagonista central. Su ventaja era el control del acceso tanto de las rastrilladas por las que llegaba el ganado desde la zona pampeana a veranear, como de los pasos a Chile (Pichachén y Las lagunas de Epulauquen)  donde intercambiaban ganado, sal y tejidos por trigo, alcohol y armas. Seguramente, en su encierro, se torturaba diariamente por el error de haber confiado en los enviados “a parlamentar” de Uriburu, que lo engañaron para apresarlo y llevarlo a tan desgraciado destino, donde estuvo ocho años. Y se hubiese muerto allí, de no ser por la ambición de un tal Taboada quien lo pidió para ir a buscar la mina de plata que seguramente Purrán sabía dónde encontrar. Llegados al lugar, en una noche Feliciano logró escapar finalizando sus días en Chile.

Volcán Tromen

Es inevitable rescatar esa parte de la historia, lo que comprendimos mejor cuando recorrimos parte del Valle del río Curileuvú, que se extiende al norte de Chos Malal, sobre el este de la hermosa Cordillera del Viento, camino al área natural protegida del Volcán Tromen. En ese trayecto no paramos de ver chivos, algunas ovejas y  muchos caballos. Todos estaban de “veraneada” tal cual sucedía antes de la conquista. Por entonces en gran escala y con predominancia del vacuno,  como etapa previa al intenso comercio con Chile. Comercio que desde la llegada de la prefectura y los complejos litigios limítrofes con Chile, pasó a reducirse al contrabando y que tiende a desaparecer. Consecuencia también de que a partir de la alianza de Gran Bretaña con el poder “porteño”, el único comercio que interesaba era el que se canalizaba por el ferrocarril inglés, que como abanico se desarrolló al efecto. Otro factor de este viraje de la economía regional fue la mudanza, en el año 1904, de la Capital a la zona de la Confluencia donde creció rápida y desordenadamente la actual Neuquén, la mas grande ciudad de la Patagonia, sumiendo simultáneamente a Chos Malal en el olvido, abandono y envejecimiento del cual trata de irse recuperando lentamente como centro de servicios de la región, aprovechando su ubicación en la transitada ruta nacional 40.

Cerro Wayle  

Mi mujer tomó algunas notas de la visita al área protegida que copio textual:

“Nos dirigimos a conocer el Área Natural Protegida Tromen. Partimos por la RN40 y a unos 10, Km se toma un  camino de ripio en buen estado que se abre hacia la izquierda. El área Protegida está a 45 km de Chos Malal. Cruzamos una subida con cornisa y luego bajamos a un valle muy verde conocido como Paraje Los Ranchos, a continuación se pasa por el bañado Los Barros (2120 m.s.n.m.) Este bañado es sitio de nidificación y alimentación de más de 26 especies de aves migratorias. La preservación de estas aves, que también se encuentran en la laguna Tromen, fue el motivo de la creación del Área Natural Protegida. A lo lejos se ven corrales de pirca, caballos, chivos y ovejas y a 6 km se llega al Refugio junto al cerro Wayle o Huayle (de 3182 m.s.n.m.) donde están los Guardaparques y es lugar de informes. Frente al  cerro Wayle  y junto al Volcán Tromen se ve la laguna Tromen con gran cantidad de cisnes de cuello negro, cauquenes, flamencos, patos de distinto tipo, garzas, etc. En la orilla de la laguna, que no tiene peces, hay una caseta para observación de las aves.

Lago de Tromen

Desde el refugio se divisa el Volcán Copahue a lo lejos  y otro cerro nevado que pertenece a Chile. Se respira un aire muy agradable. El  Guardaparques nos informa ampliamente sobre el lugar y nos cuenta que en el cerro Wayle funciona en invierno un Parque de Nieve que es visitado mayoritariamente por los lugareños. Sorprende a la vista el Volcán Tromen que posee 5 cráteres, y se distinguen grandes escoriales,  como se denominan a las coladas de lava seca. La última erupción data aproximadamente de 500 años y estos escoriales se ven de color marrón oscuro y aún no están cubiertos de vegetación. En ellos encontramos cantidad de lagartijas de varios tamaños tomando sol…”

Refugio de criancero al pié del Tromen

El Estado provincial ahora administra la veraneada con los permisos que otorgan cada año a los que denomina fiscaleros, que siguen siendo los sucesores de varias generaciones de crianceros que los precedieron con igual práctica, entre noviembre y abril de cada verano extendido, y que se consideran dueños de esas tierras. Así nos lo contaba el criancero Correa, al pié del Volcán Tromen, cuyo refugio de verano escondido detrás de un escorial de lava volcánica y al lado de la laguna Tromen, mostramos en la foto junto a las carpas de sus familiares de Chos Malal que curiosamente pasaban allí sus vacaciones.

Plaza San Martín en Chos Malal

Hoy vemos a Chos Malal, como despertando de su pasado, al sur del Valle del río Curileuvú, que luego de tomar las aguas de los afluentes de uno y otro de sus lados llega a la ciudad y lo rodea para luego bajar y descargar su escaso caudal en el río Neuquén unos kilómetros más al sur. Y de hecho ingresa a la ciudad por los múltiples canales que dividen las veredas de las calles, y que al estar abiertos y sin ninguna cubierta, implican un serio peligro para peatones, sobre todo para quienes no son del lugar.

Se destacan sus casa muy viejas, intercaladas con algunas reconstruidas y otras nuevas cada tanto, y el centro de la ciudad que se desarrolla entre dos calles paralelas (25 de Mayo y Sarmiento) que incluyen la principal actividad comercial hoy por hoy. Pero la ciudad se ensancha hacia el este y oeste con barios suficientes como para albergar a unas 15.000 personas que viven en el lugar. Sobre el noroeste hay una zona residencial en desarrollo que seguramente distinguen a los más pudientes del resto. Da pena el abandono total de viejo hotel de turismo, la poca conservación de algunos edificios históricos, aunque la plaza San Martín y Sarmiento están bien arregladas y permiten tomar un mate a la sombra de añejos árboles. Se advierte que por ahora funciona una sola estación de servicio, y que el gasoil Euro o equivalente no existe. Se espera que con la inauguración del ACA esto mejorará.

 Casa de la Cultura en Chos Malal

Destacamos la información que se dispone en el libro “Chos Malal, entre el olvido y la pasión”, escrito por el actual intendente de la ciudad, Aníbal Lator y tres colaboradores: su mujer Cecilia I. Arias además de María del Carmen Gorrochategui y Daniel E. Manoukian.

Comentarios sobre Visita a Chos Malal

Hace 48 hs. que estamos en Chos Malal (corral amarillo) y estarios encantados con el lugar y la hospitalidad de su gente. Somos un matrimonio amigo, sus hijas y yo. La confluencia de los rios neuquen y curi leuvu, sirvio para una clase de geografia. Vimos una carrera de GALGOS en elClub Hipico el Domingo por la tarde (Ganó más que loco), ayer visitmos Guinganco (arbusto de Agua), no visiten las piedritas sin antes avisar ya que van a ir en balde sino lo hacen. Los pasiajes son alucinantes, arroyos congelados, caminos nevados entre pinares hacen las delicias de todo. Muy recomendable en Guinganco como en en El sol de Guinganco, comida como la casa de uno al pie de la cordillera de viento.Visitar La Petty es obligatorio, sus licores y dulces son un manjar. La plaza, el museo y el cerezo, parada obligatorio para a foto del Recuerdo. Hoy fuimos al cerro Wuayle pero como no habia nieve solo jugamos con nieve, culipatin y turismo gastronomico. Recomendable en grado sumo, las delicias de la traful (panaderia) morimos por su alfojores de frutos del bosque y el chivito de Doña Teresita. Sino lo comiste no estuviste en Chos Malal. Un fuerte aplauso para el Cristian, empledadode Turismo de Neuquen, nos oriento maravillosamente bien. Esteban Munier

Esteban Alejandro Munier | Don Torcuato. Bs. As..  | 17/07/2012

He ido a Chos Malal con un grupo de ex-compañeros del Profesorado de Educación Física, de San Fernando. Nos alojamos en el CEMOE, a la vera de la ruta. Durante el año lectivo es una escuela técnica que alberga a cerca de 35 alumnos. Mis compañeros y yo, con nuestras respectivas familias fuimos muy bien recibidos y tratados. A nuestro tiempo, pudimos hacerles llegar a los directivos, varios rollos de tela para confeccionar ropa, y pintura, en agradecimiento por habernos confiado sus instalaciones preciosas. Recorrimos y conocimos, aunque nos sorprendió no obtener información precisa sobre el Hotel de Turismo, una hermosa y antigua construcción a la que se le debe una puesta en valor real. Por lo demás, quedamos muy contentos con conocer una ciudad que crece y alienta la educación pública y las colonias de vacaciones municipales, de las que fuimos testigos.

Lucía | Santos Lugares. BsAs.  | 14/02/2012

Muy buen mimetismo con los lugares visitados...para entendidos que se hacen del lugar y que no solo son paseantes sino compenetrados con la cultura del mismo. Un aporte de respeto para no solo ser pasajero y haber estudiado el lugar para comprender mejor lo que se ve.

Oscar Alvarado | La Plata. Buenos Aires.  | 23/02/2011

Muy buenos los detalles de unificar el placer de la presencia y la vista con la esencia històrica, hacièndose partìcipe no solo de lo actual sino sumergido en la fibra de la trama de los lugares. No solo espectador sino conocedor de la cultura de los parajes visitados.

Oscar Alvarado | La Plata. Buenos Aires.  | 23/02/2011

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