Relatos de Viajeros

Relatos de viajes » Fotos de viajes »

Registrate o iniciá sesión para compartir tus experiencias de viajes con todo el mundo

Visita a Las Ovejas y Lagunas de Epulauquen

Relato de Jan Ernesto - Publicado el 06/03/2011

Lugar de partida: Bahía Blanca (Buenos Aires)
Lugares visitados:

Viajeros: Jan y Mari

Vehículo: Kangoo
Alojamiento: Departamento


Ver comentarios (1) »

Visita a Las Ovejas y Lagunas de Epulauquen

Nuestra tercera parada en Alto Neuquén fue en Las Ovejas. Sobre las dos primeras recomendamos leer: Visita a Chos Malal: http://acampante.com/relato/731/vista-a-chos-malal y visita a  Andacollo y Huinguanco: http://acampante.com/relato/733/visita-a-andacollo-y-huinguanco-en-el-alto-neuquen

Partimos de Andacollo, habiendo conseguido cargar el tanque con gasoil común (única opción posible) a duras penas, porque este es un punto flojo en la zona, que según dicen está en vías de ser solucionado. El camino en este tramo es de ripio con mucha gente trabajando porque el asfalto está previsto que llegue hasta Las Ovejas en un año aproximadamente. Recomendamos manejar con cuidado.

Las Ovejas

Nuestro objetivo era conseguir alojamiento rápidamente para no perder tiempo en ese detalle, lo que nos costó un poco por la dificultad, que parece repetirse, de encontrar a los dueños de las cabañas o departamentos disponibles. Finalmente nos alojamos en un departamento en los altos de la casa de uno de los dueños del mercado llamado “8 Hermanos”.

En realidad ya habíamos incursionado en el pueblo el día anterior cuando fuimos a Las Lagunas de Epulauquen, para aprovisionarnos del almuerzo campestre de ese día. Para ir a las lagunas hay que desviarse hacia la cordillera 4 km antes de acceder a Las Ovejas, por la ruta 45. Pero esta parte del relato lo dejamos para el postre.

Las Ovejas es un pueblito chico y joven que nace en 1937, y que seguramente irá absorbiendo una parte de los servicios regionales que hoy presta mayormente Andacollo y Chos Malal, aprovechando su ubicación estratégica en el Alto Neuquén, y en la medida que crezca y que el asfalto reemplace al ripio actual. Desde aquí se puede hacer base para visitar tanto las lagunas de Epulauquen, como Manzano Amargo, Varvarco, Aguas Calientes y otros puntos de interés turístico.

Su nombre, Las Ovejas, sintetizada su vieja denominación cuando era solo un paraje llamado “Pampa de las Ovejas”, entonces aprovechado por crianceros para sus invernadas ovinas mayormente. Hoy se pastorea principalmente ganado caprino y hay cierto desarrollo agrario, además de una importante forestación en toda la región. La mayoría de la población estable, o son o tienen ancestros claramente de origen chileno, quienes fueron los pioneros del lugar como sucede en todo el Alto Neuquén.

 

Las Ovejas - foto de María Elena El pueblito se encuentra en un valle amplio entre los ríos Neuquén y Nahueve, escoltado por la cordillera del viento al oriente y la cordillera central al occidente. Su gente es sencilla, amable y en buena cantidad son empleados del municipio. Prosperan algunos comerciantes, sobre todo con pequeños o medianos mercados, que invierten luego en cabañas o departamentos de alquiler turístico ya que saben de su inevitable destino de receptores de viajeros de todo el país y del extranjero. El pueblo se vuelve un verdadero hervidero en la fiesta de San Sebastián entre el 11 y el 20 de enero, no habiendo alojamientos ni víveres que alcancen en esos días. Tenerlo en cuenta si viajan para esa época.

No pudimos dejar de recordar al Chango Spasiuk, que dedicó un programa al fenómeno regional de “las cantoras”. Programa que mucho antes de que pensáramos en visitar estos parajes, nos había impresionado contando la historia de esta vieja tradición, dónde las viejas cantoras van transmitiendo oralmente, acompañadas con rasguidos de guitarra, a las jóvenes que se inician este curioso arte que se salvó de los tiempos, al menos por ahora. Y no falta un conjunto de cantoras en ninguna de las fiestas regionales. Los hombres no cantan, salvo excepciones contadas. 

Lagunas de Epu Lauquen  

Volvamos a nuestra visita a las Lagunas de Epulauquen (también Epu Laufquen aunque casi no se usa de esa forma) que significa simplemente dos lagunas. Luego de cruzar un puesto de información turística y el control de Guardaparques, y de pasar de largo la laguna Inferior se llega a la laguna Superior, que es dónde se cuenta con cierto desarrollo de infraestructura para el turismo. El conjunto lacustre está formado por cuatro o cinco lagunas en total, según se integre o no la última llamada Vaca Lauquen. Se destacan en esta zona de llanura de altura los bosques de lenga y roble pellín, cuya sombra supimos disfrutar en la costa del lago Superior. El robre pellín es raro en nuestro país, y una de las virtudes de la protección del área es su conservación.  

 

Laguna Superior de Epulauquen Toda el área ha sido declarada Área Natural Protegida, de la que dice textualmente la Dirección Provincial (extraemos algunos párrafos solamente): “Los habitantes originarios de la zona, dejaron huellas de su presencia en petroglifos (gravados en la piedra). Mas tarde fue habitada por Pehuenches y, entre 1820 y 1832, albergó a los Pincheira, familia de bandoleros que saqueaban la región. Fueron los últimos defensores en América de la corona española, participando de la última batalla por la independencia americana contra el ejército libertador. La misma se desarrolló el 14 de enero de 1832, en un sector que se localiza entre la laguna Inferior y la Superior. Un cartel de referencia histórica indica el acontecimiento”…

El paisaje dominante ha sido modelado por la acción del hielo que tuvo lugar en la última glaciación….” “Los bosques mixtos, de lenga y roble pellín, se encuentran al oeste de la laguna Superior y en el perilago de la laguna Negra”

Camping en Lagunas de Epulauquen  

Nos impactó positivamente el camping del lugar, del tipo agreste con algunos servicios básicos, sobre la costa del lago pero dentro del bosque cuya belleza cabe resaltar. Está separada el área de acampe por el día del de las familias que hacen noche, y también hay un sector especifico para los contingentes. Cuenta con sanitarios modestos y una proveeduría con lo elemental. Vale la pena quedarse un par de días y noches acampando para disfrutar de caminatas, la pesca, canotaje, el avistaje de la fauna y flora, a la vez que informarse e imaginar cómo vivían allí los viejos habitantes del lugar. Inevitablemente uno se dice: esta gente no era sonsa para elegir lugares.

Nosotros, luego de almorzar, descansar un rato y tomar el consabido mate, alcanzamos a realizar con esfuerzo, pero también placer, la caminata por el sendero autoguiado Los Robles (dos horas a dos y media ida y vuelta), que nos permitió llegar con satisfacción y ver la cascada Chaquiras, experiencia que recomendamos para “llevarse puesto” el paisaje del bosque.

Río Nahueve en Neuquén  

El río se aprecia en toda la ruta 45 ya que corren paralelos. Es increíble pero si se paran en el camino (un buen lugar en es la irrupción del Buraleo en el Nahueve que ven en la foto), a pesar de la altura podrán observar el fondo del río, sus multicolores piedras y con suerte alguna trucha. Desde ya que para los amantes de la pesca de truchas, tanto las lagunas como todo el río Nahueve, que nace de una de las lagunas y es bellísimo, la zona es un paraíso. La pesca es con mosca y devolución. En la laguna también hay pejerrey patagónico y percas. Los guardafauna deben ser estrictos ya que no vimos en la oferta gastronómica (muy pobre por cierto) de Las Ovejas nadie que ofreciese una trucha para comer. 

Llama también la atención las extrañas formas que adoptan las bardas al costado del río, fruto de la acción de hielos glaciarios y seguramente del efecto eólico de cientos y cientos de años.

Extrañas formas al costado del río Nahueve  

Y para postre les dejamos el relato sobre los Pincheira, realmente imperdible. Pueden elegir varios textos o todos en este vínculo del blog del amigo Isidro Belver, pero les sugerimos no perderse esta parte de la historia de los últimos realistas de América. 

Todo sobre los Pincheira: https://sites.google.com/site/neuteca200/los-pincheira-por-mi-rei-i-mi-lei

Anexo: El siguiente texto no forma parte del relato, pero es un aperitivo para animarlos a incursionar en esta apasiónate historia. Agradecemos la atención de Isidro Belver, autor de esta verdadera joya de lectura imperdible:

                    LAS MUJERES CAUTIVAS DEL NEUQUÉN – Por Isidro Belver

                       Uno de los más antiguos topónimos del Alto Neuquén, Valle de las Damas, se origina allá por 1598 como consecuencia de la sublevación general de la Araucanía contra los españoles de Chile. Un importante grupo de mujeres españolas de la Colonia son tomadas prisioneras y traídas cautivas a las tolderías pehuenches de la actual región del valle del Trocomán. El hecho merece inmediatamente una emblemática expedición militar tras los cajones cordilleranos de los Andes, lográndose su exitoso rescate y quedando como recuerdo el nombre de “Valle de las Damas”. Topónimo, aún vigente, que es incluso anterior al mismo nombre “Nudquén”, inscripto por primera vez en la historia en el diario de viaje del Padre Bernardo Havestadt, el 5 de febrero de 1752.

                      Los grupos pehuenches, huilliches y tehuelches, según las crónicas escritas y visualizada en famosas pinturas de los malones tras el regreso de las pampas, proveían vacas y caballos para engorde en los fértiles campos del Alto Neuquén como paso previo a la redituable comercialización en el mercado de Chillán. Pero el más preciado botín eran las mujeres, sobre todo “cuando especialmente se hallaba compuesta de mujeres de pocos años, felicidad suprema y sin igual para los pueblos salvajes” (Claudio Gay).Ya fueran producto de rencillas entre tribus de la misma o distinta etnia, de fortines destruidos, de pioneras estancias bonaerenses o de nacientes pueblos fronterizos saqueados, estas “mujeres y niños cautivados en los múltiples ataques a haciendas y poblados, posteriormente eran utilizados en el campo de las negociaciones”.

               En esta insólita y desconocida “industria” del Alto Neuquén, se destacan las mujeres cautivas alojadas en los campamentos de los Pincheira en los distintos parajes y refugios de “Barbarco” (Matancilla, Los Bolillos, Atreuco, Roblecillos y especialmente Butalón), como testimonia J.B. Alberdi en sus Obras Completas: “no bajaban de mil las mujeres jóvenes que servían de pasto a la bestial sensualidad, ganados en inmenso número, y cerca de mil prisioneros de guerra” (Sección XXV, parte III).

Hugo Chumbita añade: “Su célebre corte de mujeres robadas era quizás la posesión más preciada. En 1823 asaltaron con un centenar de hombres la localidad chilena de Linares, matando al gobernador y raptando a su bella hija Clara Sotomayor. Antonio Pincheira resultó muerto de un balazo en la huida, y la muchacha fue desposada luego por otro de los bandoleros”. El campamento más famoso y organizado, -(¡primer asentamiento poblacional del Neuquén!)-, fue la “aldea realista”, de “Palanquen”. En el espectacular paisaje de lagos, cerros y bosques de Epulauquen o Las Lagunas donde transcurren los últimos años de la singular vida de los guerrilleros del Rey, inmortalizado en la historia novelada “Los Pincheira”, de la escritora Margarita Petit. La aldea realista se nucleaba alrededor de la clásica plaza de armas con la ondeante banderola montonera de los guerrilleros del Rey de España, galpones, casas y viviendas de soldados y jefes, depósito de armas y pólvora, corrales para vacas y caballos, despensas y casas de comidas, alojamientos comunes de niños y mujeres “cautivas”, cárcel para prisioneros rebeldes con cepos de castigo y sobresaliendo, la capilla del famoso “cura Gomez”. “Beauchef, en su expedición de 1827, describe grandes y cómodas casas de paja de los jefes principales, rodeadas de numerosas casuchas de cuero fácilmente transportables de parientes y amigos que seguían a los montoneros y las de los cautivos”. (Manara-Varela)  En la periferia sobresalían las numerosas tolderías pehuenches de los fieles aliados de los Pincheira, los caciques Neculman, Coleto y Trenqueman. Como lo describe acertadamente Gladis Varela y Carla Manara: “Cientos de familias por decisión propias además de mujeres y niños cautivados en los múltiples ataques a haciendas o villas, también se fueron integrando a la formación de una aldea organizada con más de 6.000 habitantes. Esta comunidad generó un modo de vida propio, en medio de un espacio natural propicio, satisfaciendo sus necesidades e imponiendo sus propias leyes de orden y justicia. Vivían en toldos individuales de vaca o en casuchas de tablas o cueros en sitios donde no faltaban los recursos indispensables como agua, pasto y leña”. (En un mundo de frontera - La guerrilla realista chilena en territorio pehuenche – 1822-1832).

                       Recientes autores de este poco conocido fenómeno de la actuación de los Pincheira en Neuquén, ponen en duda que todas las cautivas, hayan sido realmente tales…. Sostienen que, un muy buen número de ellas, eran “voluntarias” que emprendían la aventura de “liberarse” de la sociedad pacata y de rígida moralina de la época. Muchas de esas mujeres y sus hijos, eran las legítimas mujeres de las tropas pincheirinas que alternaban su vida en los campos chilenos, cultivando y cosechando víveres diversos, para luego llegar como “cautivas” a los campos del “Barbarco”… Su papel en la guerrilla realista fue fundamental: “La colaboración de las mujeres chilenas fue muy significativa. En su mayoría eran madres o esposas de los hombres asentados en los centros pincheirinos, preocupadas por enviar a los suyos víveres, vestimenta y tabaco además de obtener informaciones relevantes y de generar una red de intrigas según las conveniencias”. (Manara-Varela). Un desconocido pero normal pueblo de la cordillera neuquina donde “Las mujeres se ocupaban, como las de cualquiera aldea, en los cuidados de la casa y de los niños; ayudaban a sembrar y a cosechar; disponían de vacas y otros animales domésticos: hilaban, se juntaban a orillas de la laguna chica para el lavado de la ropa. Una de ellas había instalado una pequeña pulpería y hacía su negocio. Otras dos ejercían un oficio harto lucrativo en medio de soldados, manteniendo una chingana donde se bailaba y se consumía licor y se cometían esos actos inmundos en los que no hubiera querido pensar nunca Lucila” (la heroína de la novela Los Pincheira).

                   Las numerosas expediciones y campañas que realizó el ejército chileno en el Alto Neuquén durante la extensa y cruel “Guerra a muerte”, desde 1823 a 1832, destacaba en los partes militares, la numerosa cantidad de “mujeres y los niños rescatados que habían sido en su mayor parte arrancados violentamente de sus antiguos hogares y que muchas familias {en Chile} los reclamaban”. Y al volver a su tierra, en una nueva gesta, estas “mujeres cautivas” del Alto Neuquén, fueron “refundadoras” de pueblos, como las “más de 300 mujeres liberadas del incendiado y destruido rancherío pincheirino de Butalón” (26 de febrero 1827). Junto a familias pehuenches, soldados rendidos, heridos y prisioneros, ganaderos humildes del Barbarco, custodiados por tropas de vencedores, fueron arreados de todo el Alto Neuquén, en una singular operación de limpieza de todo signo de vida humana, para repoblar el destruido pueblo de Antuco. Con ellos venían “Muchas mujeres de estos facinerosos, cada una de ellas con dos o tres chiquillos junto con unos doce muchachos, con 14 años de edad el mayor” . Y se consigna en el parte de guerra: “En este tiempo, Beauchef, consiguió apartar de la influencia de Pincheira a un crecido número de reducciones, después de quitarle otro no menor de ganados, y de haber devuelto a la patria más de 3.000 personas, que fueron a repoblar Antuco y la Laja.” (Claudio Gay – Conversaciones….).  Historia aún oculta a ambos lados de los Andes, como graficaba el senador chileno Mariano Ruiz Esquide, “mi abuelita nos contaba siempre de esos tiempos de los Pincheira, pero era más lo que se callaba que lo que nos decía… Pero sí… la mayoría de los antiguos pobladores de Antuco, llevamos esa sangre de los pincheiranos del Alto Neuquén”.(Inauguración Paso Pichachén – 9/01/1998).

                          Estas escuetas líneas –limitadas en el espacio de un mensaje y saludo- quiere expresar un simple homenaje, en su día de reconocimiento internacional, a la Mujer Neuqueniana, parida quizá en las “mujeres cautivas del Alto Neuquén”. Desconocida y prodigiosa historia que dará seguramente para mucho mas a quienes se interesen y profundicen el tema, con una sencilla conclusión:  Neuquén tiene raíces, origen, nacimiento, historia y vida, en prodigiosos sentimientos creadores de mujer.

 

 

 

Comentarios sobre Visita a Las Ovejas y Lagunas de Epulauquen

Estuve en las ovejas en principios de los 90, yo era muy chica. En ese entonces había 1 iglesia y 1 casa. Cuando llegamos estaban cocinando una clase de empanadas, pero con la masa larga que iban rellenando y después la cortaban. En los árboles había carne secandose al sol. Nos recibieron con extrañeza puesto que no era común que los turistas lleguen ahí y creo que se sintieron invadidos, con toda razón, porque estabamos entrando a su casa. Cuando les explicamos mejor que estabamos solo de paso buscando comprar algo de comida, nos convidaron a quedarnos y nos mostratron la capilla, que estaba repleta de botellas de cerveza, tipo acopio, porque me imagino que andar yendo a comprar desde ahí, en esa epoca, era demasiado lejos de todo. Nunca me voy a olvidar de este lugar.

carolina | c.a.b.a.. Capital federal.  | 17/11/2015

Completá el formulario para dejar tu comentario

Anunciá en ACAMPANTE.com