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Viaje al mas alla

Relato de Pedro Luis - Publicado el 11/04/2011

Lugar de partida: Floresta (Ciudad de Bs. As.)
Lugares visitados:

Viajeros: Pedro Luis Andrada

Vehículo: VW Gol 1.0
Alojamiento:


Ver comentarios (3) »

A los 169.334 Km. de mi tablero, mi dueño “Pedro”, me prepara para un viaje, me dijo que iríamos a la ciudad de San Martín de los Andes, ubicada en la provincia de Neuquén.

Es así que a las 12 p.m. sube y arrancamos, tomando la AU Richieri – Ruta 205 con toda ilusión de llegar a unos valles verdes de diferentes tonalidades y lagos de un azul profundo inimaginables.

Paramos en la estación de servicio de Tapiales, provincia de Buenos Aires, a completar mi tanque de combustible, que acuso 30,412l, a razón de $4,769 el litro de nafta súper, gastamos $145,03.

Tan grande era la emoción de poder salir de la ciudad, que no nos dimos cuenta al pasarla y llegar a Cañuelas y que a partir de ahí comenzaría el verdadero viaje en ruta. Pasando por las ciudades de Lobos, Roque Pérez, llegamos a Saladillo donde tome mi muy querida Ruta 51, pasando así por General Alvear, Tapalqué, Azul, hasta llegar a Sierra Chica, partido de Olavarría. El tiempo en la ruta no era muy bueno, teníamos encima una gran tormenta de rayos en el horizonte. Allí Paramos en una estación de servicio el cuentakilómetros ya marcaba 169.676 Km., ya habíamos recorrido 342 Km., el reloj marcaban las 4 a.m. Pedro se dispuso a descansar un poco y tratar de dormir aunque sea unos minutos, lamentablemente y por desgracia, la ansiedad y las ganas de salir a lo inexplorado le jugo en contra y en 15 minutos de haber parado se preparo un café y salimos nuevamente a la ruta. Esta estaba en arreglos, por lo cual la señalización no era muy buena, queriendo retomar por la Ruta 51, nos desviamos unos 20 Km. por la Ruta 226. Retomamos vuelta atrás. Resulta que al llegar a Azul, la ruta 51 se interpone con la ruta 76 y pasando el cruce con la Ruta 86 sale un desvió en la que continua la ruta 51 rumbo a Coronel Pringles. Una vez allí nos llamo la atención una construcción cercana y decidimos entrar al pueblo. Esa construcción resulto ser un cementerio, que por cierto recomendamos ir a visitarlo, pues su arquitectura es muy diferente a lo acostumbrado a ver en Buenos Aires.

A demás, este pueblo posee un monolito difícil de no ver en el centro.

Unas fotos aquí, otras por allá y a continuar camino.

Al fin llegamos a la Ciudad de Bahía Blanca, ya estábamos a mitad de camino mas o menos. Las industrias de Ingeniero White se divisaban a lo lejos.

Paramos en una estación de servicio sobre la ruta 3. Allí el cuentakilómetros marcaba 170.014 Km., ya estábamos a 680 Km. de Buenos Aires. Completamos el tanque de combustible, 42,894 l que a razón de $4,197 el litro de nafta súper, gastamos unos $180,03.

Pedro intento comunicarse con unos amigos de dicha ciudad (Jan Geertsen, Presidente de mi muy querido Club del Acampante, y Leonardo Imaz y Carina, socios del mismo club), tras no recibir respuesta y no descansar un poco ya que a Pedro no se lo veía cansado seguimos camino rumbo a la ciudad de Neuquén tomando la ruta 3 y luego la ruta 22. Al salir de Bahía Blanca el reloj marcaban las 10 a.m., la ruta se transformo en un infierno, el termómetro acusaban 33°C y como no tengo aire acondicionado el calor se hizo sentir. Difícilmente agobiados por la ruta la ciudad de Medanos quedo atrás, ya habíamos pasado 30 Km. de la ciudad anterior y nos parecieron 100 Km. El cansancio se hizo sentir, aun nos faltaba mucho camino para la parada de descanso, pero el deseo de llegar era aun mas grande, ya era todo un desafió, nunca antes habíamos llegado tan lejos solos y mucho menos sin descansar y dormir.

La ruta estaba pesada y calurosa, sin tener noción del tiempo transcurrido llegamos a la Adela, provincia de Buenos Aires, el reloj ya macaba las 12:30 a.m., el bagre picaba y mucho. Unos sanguchitos con bebida y a seguir camino.

Al salir a la ruta nos topamos con un puente que nos indicaba que la Ciudad de Rió colorado estaba al final de este. Al pasarlo llegamos a la provincia de Rió Negro, esa era señal de que estábamos cerca, por lo cual la motivación aumento en grande dejando atrás cualquier vestigio de cansancio, con la consecuencia de unas tremendas ojeras atroces en el rostro de mi conductor.

La ruta se hizo dura y larga, el calor no dio tregua alguna, el sol pegaba de tal manera que se veía en el horizonte espejismos de agua sobre la ruta, y la ciudad de Choele Choel ya estaba encima nuestro. Alo lejos en el horizonte se podían divisar las montañas, las rutas hacia la nada cuando subíamos por esta, la ruta parecía subir hasta el mismísimo cielo, mas cerca de Dios era imposible, el camino se transformaba en una escalera al cielo y notaba que me costaba tomar velocidad y tenia dificultades para respirar, mi motor rugía ya de tanto esfuerzo, pero no podía renunciar tenia que seguir hasta alcanzar la cumbre y desde lo alto del camino se veía un hermoso y solitario valle de rutas y nada.

De a poco y con tranquilidad pasamos por las ultimas localidades de la provincia de Rio Negro; entre las cuales podemos mencionar: Chimpay, Villa Regina, General Roca, Allen y Cipolletti.

Desde Villa Regina el paisaje nos mostraba plantaciones de frutas y comercios donde estas se podían adquirir.

Llegar a Cipolletti se torno engorroso a causa de un camino muy lento debido al alto trafico de camiones de la zona transportando mercaderías alimenticias.

Las ganas de descansar y dormir se hicieron presentes, las piernas de mi conductor ya no podían seguir empujando mis controles, sus brazos ya no querían mantenerse firmes al volante, los calambres y las quemaduras del sol de ruta ya les eran insoportables. Los bostezos se hicieron presentes y continuos. Sus ojos eran los únicos que querían estar allí para no perderse ningún detalle del paisaje y su gente. Cuando al fin llegamos a la tan esperada Cipolletti como por arte de magia, llegando a destino a las 6:30 p.m.

Nos hospedamos en una habitación de un motel, una ducha, un santuchito y a dormir.

Fueron 19 horas en las que mi conductor se mantuvo firme al volante con una meta implacable; “La Ruta”.

 

 

Comentarios sobre Viaje al mas alla

Hola jan, te cuento que San Martin de los Andes no es solo la ciudad a la que todos van de vacaciones, sino tambien sus alrededores, como el lugar a donde fui, quise contar que esta hermosa ciudad a demas tiene montañas y lagos que no son concurridos por mucha gente y que estan pero no se ven, la anecdota fue haber hecho camping en un lugar inospito y poco visible de esa ciudad. Las fotos las subire a la brevedad.
Muchas Gracias, y sigan disfrutando e imaginando este viaje fantastico.

Pedro Luis  | Capital Federal. Buenos Aires.  | 04/05/2011

Lindo Pedro lo del viaje, pero me parece que te faltó la frutilla: San Martín de los Andes ya que lo anuncias como destino. ¿Qué hizo Pedro allí? Y ¿que paso con las fotos? Esperamos más sobre el viaje y que nos muestres fotos.Primero ponlas en el fotolog desde luego, así te resultará más fácil subirlas al relato en los lugares que quieras. Un saludo y gracias pro esta "introducción", Jan

Jan  | Bahía Blanca . Bs. As. .  | 02/05/2011

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