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Viaje a las Nubes

Relato de Héctor Pedro - Publicado el 02/12/2005

Lugar de partida: Rosario (Santa Fe)
Lugares visitados:

Viajeros: Héctor y Susana

Vehículo: Fiat Duna
Alojamiento: varios


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Introducción

Es un viaje por demás de especial. Lo realizamos Susana y Héctor. Fuimos en nuestro primer viaje de vacaciones recién casados, en el que conocimos solo Salta y Cafayate, y volvemos luego de 21 años. Hemos recorrido un largo trayecto en la vida, tenemos a Darío y a Estefanía que quedaron en casa e iremos con el Fiat Duna con que llegamos hace seis años a Ushuaia. Vamos por el otro extremo del país.

El trayecto del viaje nos permitirá recorrer valles, montañas, ríos, cuestas del NOA, intentando atravesar las nubes recorriendo las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy.

Trayecto

Día - Recorrido

  • Sab 12/03 Rosario – Tucumán
  • Dom 13/03 Tucumán
  • Lun 14/03 Tucumán – Salta
  • Mar 15/03 Salta
  • Mie 16/03 Salta – Cachi
  • Jue 17/03 Cachi – Salta
  • Vie 18/03 Salta – San Antonio de los Cobres – Salta
  • Sab 19/03 Salta – Jujuy – Yala – Purmamarca
  • Dom 20/03 Purmamarca – Tilcara – Humahuaca
  • Lun 21/03 Humahuaca – Iruya – Humahuaca
  • Mar 22/03 Humahuaca – La Quiaca – Yavi – Humahuaca
  • Mie 23/03 Humahuaca – Cafayate
  • Jue 24/03 Cafayate
  • Vie 25/03 Cafayate – Tafí del Valle
  • Sab 26/03 Tafí del Valle – Rosario


Sábado 12/03

El gran viaje al NOA comienza con lluvia.

A medida que andábamos, cada vez llovía más. Por momentos no se veía practicamente nada. Nos colocamos detrás de un camión largo rato.

Al llegar a una estación de servicio hacemos una parada obligatoria de por lo menos media hora. Reanudada la marcha nos sigue acompañando la lluvia.

Luego durante dos horas para de llover, lo que nos permite recuperar algo de tiempo.

La ciudad de Tucumán nos recibe con sus calles anegadas y en medio de un chaparrón bastante grande.

Llegamos al hostel donde nos esperan Ariel y Juan. Nos toca la habitación llamada Chasquivil, todas las habitaciones tienen nombres de montañas tucumanas. En el hostel se encuentran jóvenes suizos, alemanes, españoles, uruguayos y argentinos. Se respira un ámbito de amabilidad, cordialidad y buena onda. Es curioso ir a la cocina y escuchar hablar varios idiomas.

Vamos a la peña en la que cenamos empanadas y humitas. Están festejando el cumpleaños número noventa del presidente de la peña, una nota muy simpática.

Ya es hora de ir a dormir luego del agotador viaje.

Domingo 13/03

El domingo amanece con un tiempo espléndido. Vamos a pasar el día en los cerros tucumanos.

Primero pasamos por el Dique El Cadillal y recorremos su villa. Intentamos ir a ver el Viaducto Saladillo. Para ello hay que introducirse en un sendero en que solo cabe el auto. Las ganas de conocerlo pueden más, pero la naturaleza nos recuerda que manda. Llegamos a un punto que había un gran charco de agua extenso, al arrojar una piedra se hunde rápido, con un palo veo que puede ser algo profundo para el auto. Motivo suficiente para pegar la vuelta y consolarnos con la fotografía del viaducto.

Seguimos hacia la villa veraniega de Raco y El Siambón, donde visitamos el Monasterio de los Monjes Benedictinos. Llegamos a la cima del Cerro San Javier con el Cristo Redentor desde donde se observa la ciudad de Tucumán. Luego vamos a la cascada del Río Noque, para llegar a ella nos tenemos que descalzar y cruzar en tres oportunidades el río. Lo hacemos gustosos y al final tenemos la recompensa, una cascada hermosa en medio de un ámbito natural rodeado de innumerables mariposas de colores azules, marrones y amarillos brillantes que se nos posan en los brazos con absoluta naturalidad.

Recorremos Villa Nougués en medio de caminos montañosos con abundante vegetación y luego de pasar por la zona residencial de Yerba Buena, volvemos a Tucumán. Damos un paseo por el Parque Centenario 9 de Julio y por la noche vamos a ver el espectáculo de luz y sonido de la Casa de la Independencia. Realmente muy lindo y emotivo, digno broche para empezar a despedirnos de Tucumán.

Lunes 14/03

Por la mañana Ariel nos sorprende con su cabeza totalmente rapada, producto del festejo de su graduación como Licenciado en Turismo. Les dejamos una postal del Monumento a la Bandera con un recordatorio por los gratos momentos pasados aquí.

Salimos con destino a Salta.

Pasamos por la Posta de Yatasto. Allí conocimos a un personaje encantador, el señor que está encargado de mantener el lugar. Lo muestra con orgullo, aunque luego de hablar un rato se disculpa porque el césped está algo alto, ya que la cortadora está rota y no se la arreglan. A veces dice que no puede dormir por la indignación que le produce no mantenerlo impecable como desea, mientras los gobernantes que no le consiguen un repuesto duermen bien, incongruencias de nuestro país, que sin embargo nos sigue demostrando que hay mucha gente maravillosa. Le decimos que no afloje, que procede en forma correcta y le aconsejamos que haga ruido para que los escuchen.

Llegamos a Salta al mediodía y vamos a Las Rejas donde nos reciben un matrimonio muy agradable, Pilar e Ignacio.

El hostel es muy lindo en una casa reciclada y en cuyo patio se mueve muy deshinibida una tortuga.

Damos un paseo por la catedral y el cabildo, siguen tan bellos como siempre. Luego subimos al Cerro San Bernardo desde donde obtenemos una vista espectacular de Salta iluminada.

Ignacio nos recomienda una peña autóctona muy buena pero llegamos y estaba cerrada por día de descanso.

Cenamos un asadito y nos vamos a dormir.

Martes 15/03

Nos vamos a la Quebrada de San Lorenzo.

Allí caminamos por el monte a orillas del río buscando un lugar para almorzar. Una mesa con abundante sombra y el ruido del agua que bajaba entre innumerables piedras que formaban pequeñas cascaditas era el lugar ideal.

Nos sentamos en las piedras con los pies en el agua mientras nos acompañaban mariposas, todo un relax.

A la vuelta para Salta nos hacen señas dos hermanitos que iban a la escuela. Los invitamos a subir y fuimos charlando hasta la ciudad, eran dos niños encantadores.

Por la noche fuimos a cenar empanadas de charqui y carbonada que estaba exquisita.

Nos vamos a dormir temprano porque mañana nos espera Cachi.

Miércoles 16/03

Me levanto ansioso por atravesar la Cuesta del Obispo para llegar a Cachi.

Ingresamos por la Quebrada del Escoipe, es un paisaje sobrecogedor, espléndido, maravilloso. Las montañas verde furioso parecen alfombradas. El camino, curva tras curva permite ver los vehículos que están más arriba y más abajo. A veces el camino baja para volver a subir nuevamente, a medida que vamos ganando altura en las montañas comienzan a aparecer una tonalidad rojiza intensa. Vemos el Valle Encantado, y llegamos a la Piedra del Molino (3348 mts), el punto más alto de la cuesta.

Luego, desde la nada aparece la Recta Tin Tin, una recta interminable pavimentada que se trataba de un camino del imperio incaico. Atravesamos el Parque Nacional de Los Cardones, donde los vemos de todos los tamaños.

Las montañas se muestran con colores que varían en la gama de los marrones, amarillos y rojizos. Desde el camino comenzamos a observar el imponente Nevado de Cachi, con nieve en su parte superior. Pasamos por el pueblo de Payogasta, donde vemos las primeras casas características de la zona, con sus paredes de adobe y techos de paja.

Llegamos a Cachi (que significa lugar de silencio o soledad, o lugar hermoso), que se encuentra a 2260 mts, entre medio de valles verdes cultivados.

Ingresamos por la plaza principal al lado de la iglesia, toda la actividad se encuentra alrededor de la plaza.

Vemos carteles que nos recomiendan “No dar monedas a los niños. Estamos acostumbrados al trabajo digno”, realmente toda una definición, aunque la labor de los gobernantes no tengan nada que ver con ese pensamiento de los pobladores, quienes asumen una pobreza digna.

Nos instalamos en el Hospedaje Don Arturo, sencillo pero muy lindo, se encuentra en una calle muy antigua de piedra con angostas veredas. Las callecitas con grandes faroles, las casas revestidas de adobe le dan un marco muy pintoresco al lugar.

Recorrimos sus museos, por la noche programamos realizar una caminata nocturna.

Sebastián y Marcela, los dos guías de turismo que organizan la caminata, nos llevan a un grupo numeroso de turistas entre los cuales se encontraban una pareja de franceses.

Nos llevan caminando bajo la luz de la luna hasta la pista de aterrizaje que se encuentra a 1,5 kms del pueblo. Allí nos empiezan a contar la historia de los antiguos moradores del lugar, de su idioma original el kakan, y nos invitan a acostarnos para observar las estrellas. Creo que nunca habíamos visto tantas, una cantidad interminable de estrellas nos da una luz y brillo realmente increíble, sentimos una gran paz entre medio de los relatos y coplas de Sebastián.

Continuamos de a uno por un sendero hasta una casa de la zona en las que nos esperaban con mate cocido y galletas. Es una casa bastante grande pero humilde, sus paredes de adobe, con un gran patio rodeado de una galería con arcadas. La casa no tiene luz, nos introducimos en una pieza grande con piso de tierra y bancos alumbrados a la luz de la vela.

Allí, mientras tomábamos el mate cocido y comíamos galletas hechos por la gente de la casa, escuchamos de Sebastián como se alimentaban los pobladores originales, sus leyendas, costumbres y creencias. Probé las algarrobas, tienen un sabor dulce agradable.

Nunca había vivido algo así, estas caminatas las comenzaron a realizar hace poco y las pretenden ampliar, buscando crear conciencia tratando de que conozcan sus costumbres y no perder su identidad. Marcela hace circular un cuaderno para que cada uno exprese su parecer del paseo y sus consejos para mejorarlo, los aliento para que sigan defendiendo su cultura con la pasión y amor con que lo hacen.

Finalmente volvemos caminando al pueblo a la medianoche, luego de pasar una noche espléndida de vivencias y a la luz de una inmensidad de estrellas.

Jueves 17/03

Luego del desayuno comenzamos a despedirnos de Cachi, todavía regocijados por la caminata nocturna.

Hoy es un día algo nublado, así que al paisaje maravilloso de la cuesta hay que agregarle nubes suspendidas en las cimas de las montañas, que parecen un techo de algodón.

Al pasar por una casa vemos a un señor que nos hace seña, motivo suficiente para detenernos. Había perdido el colectivo que pasa una vez al día y debía ir a Salta, por lo que le acomodamos el asiento de atrás y le dijimos que lo íbamos a llevar.

Una sonrisa de felicidad se le dibujó en su rostro y mantuvimos una charla muy entretenida en la que nos comentó como es la vida en una casa perdida en la Cuesta del Obispo.

Durante la tarde ya en Salta vamos al museo regional y damos un paseo esperando la segunda excursión a la montaña, mañana iremos a San Antonio de los Cobres y el Viaducto La Polvorilla.

Me duermo expectante y ansioso.

Viernes 18/03

El día tan esperado ha llegado. En el anterior viaje no habíamos podido ir al Tren de las Nubes, ahora vamos con el auto a realizar un trayecto similar.

Pasamos por Campo Quijano, un pueblo muy lindo y nos introducimos en el camino de montaña de ripio que luego se hace pavimento llegando a San Antonio de los Cobres.

El paisaje es bellísimo, más agreste que la Cuesta del Obispo. Luego de una curva vemos el Puente del Toro, un puente ferroviario que pasa de una montaña a otra. Una vista hermosa e imponente, me estoy imaginando el viaducto La Polvorilla.

Las vistas son espléndidas, pasamos por un puente que nos cruza hacia otra montaña, estoy extasiado.

De repente lo imprevisto y tan temido en el ripio, solo faltaban 10 kms para llegar al pavimento, cometo un error fatal, siento el golpe de una piedra que no la vi debajo del auto.

Paré de inmediato pero con la convicción de que no había sido un simple golpe. La piedra había roto el tanque de combustible y perdía nafta rapidamente.

Regresé a buscar a la gente de Vialidad que estaban trabajando unos 5 kms atrás. En el trayecto perdí un cuarto tanque de nafta. Esta gente se portó una maravilla, juntamos en un bidón la nafta que caía. No podía usar el celular porque no había señal, ellos volvían a la tarde. Uno se ofreció a remolcarme con un camión a ampo Quijano, así que volví los 15 kms en una sola nube de polvo detrás del camión separado por la lanza.

San Antonio de los Cobres y el Viaducto La Polvorilla nuevamente se nos negaban. La bronca y el sentimiento de angustia que tenía era terrible, no me perdonaba haber cometido un error tan estúpido.

El muchacho nos deja en un taller mecánico. El dueño, un señor de edad muy tranquilo y seguro de si mismo me dice que no me preocupe, que lo va a solucionar, pero antes tenía que ir a buscar su auto a 1 kms porque se había quedado sin nafta, por lo que nos quedamos solos con el auto en el taller.

Al rato vuelve el señor mientras nosotros estábamos en una incertidumbre total sobre como solucionar el problema. Sencillamente, me dice con una gran tranquilidad que solo tengo que comprar Poxilina y en diez minutos solucionaba el tema. Efectivamente lo cumplió y me dijo que no solo podía volver a San Antonio de los Cobres, sino que el tanque no iba a perder nunca más.

Fui a la estación de servicio, cargué combustible y volvimos a Salta. Tenía desconfianza de que se tratara de una solución definitiva, le pedí una recomendación a un muchacho de la Delegación Salta de San Cristobal, al que solo conocía por teléfono y me mandó a un mecánico.

El mecánico me dijo que me habían hecho un muy buen trabajo y no hacía falta cambiar el tanque, con lo que el desarrollo del viaje podía seguir adelante.

La angustia se me fue pasando porque tuve temor de que el viaje se abortase o perder varios días en el arreglo.

Para olvidar penas, fuimos a la peña La Casona del Molino. Realmente buenísima, aparte cenamos cazuela de cabrito exquisita. Conocimos a una chica que nos habló muy bien de los directores del hospital de Iruya, ya que la ropa, útiles y golosinas que habíamos preparado Mary, Susy y nosotros no lo pudimos entregar en San Antonio de los Cobres y planeamos hacerlo allí.

Como resumen de este ajetreado día, si bien no conocimos San Antonio de los Cobres, debemos rescatar la ayuda muy valiosa que recibimos de mucha gente, lo que nos permitió sobreponernos rapidamente del inconveniente y proseguir con el itinerario del viaje al NOA.

Sábado 19/03

Nos vamos de Salta con llovizna y nos dirigimos a nuestro próximo destino, Purmamarca previo paso por San Salvador de Jujuy.

Damos un paseo por la ciudad de Jujuy, observamos los hermosos verdes que la rodean y al mediodía llegamos a Purmamarca.

Previamente pasamos por el pueblo de Tumbaya, donde nos sorprende una gran cantidad de gente, luego nos enteraríamos de que la gente el día anterior habían subido al cerro en una procesión para bajar a los dos días, como parte de las actividades festivas de Semana Santa.

El pueblito de Purmamarca es muy pintoresco, con el espectacular Cerro de Siete Colores a sus espaldas. Nos alojamos en el Hostal La Sombre del Sauce, debiendo su nombre a un hermoso sauce que se encuentra a su entrada, realmente impecable y con detalles de buen gusto.

Recorremos sus calles, todas de tierra, con pendientes y las casas de adobe y la vista del cerro por todos lados.

Almorzamos unas empanadas bárbaras en un restaurante en el que felicitamos a la dueña por la atención y la comida.

Luego subimos a un cerro desde el cual se obtenía una vista preciosa del pueblo y recorrimos a pie el circuito de los Cerros Colorados, unos cerros impactantes de color rojo intenso que se encuentran en las afueras del pueblo. No hacemos tiempo de ir a la Cuesta de Lipan y Salinas Grandes.

Por la noche hay un cantante en La Sombra del Sauce, por lo que cenamos y pasamos un agradable momento escuchando música jujeña.

Domingo 20/03

El día nos recibe con un sol brillante y el Cerro de Siete Colores se nota espléndido, uno no se cansa de mirarlo.

Desayunamos y salimos hacia Tilcara, con un dejo de nostalgia porque Purmamarca nos pareció un pueblito hermosísimo.

Al llegar a Tilcara, observamos una enorme cantidad de gente. Es Domingo de Ramos y frente a la catedral atiborrada de gente se bendicen los ramos, mientras los sikuris, que son bandas que tocan instrumentos, todos ataviados igual y que representan a los distintos barrios o pueblos.

Parten en dirección a la iglesia y tocan una música con la que exteriorizan su alegría por la festividad, entran en la iglesia y finalmente se arrodillan y rezan. Un espectáculo inusual, único y realmente conmovedor y emotivo. Luego siguen por todo el pueblo tocando su música. Nos dicen que Semana Santa es toda una semana festiva, de júbilo y con gran fervor creyente en el pueblo.

Almorzamos llama al oreganato y a la provenzal realmente exquisita. Por la tarde visitamos el Pucará de Tilcara, donde observamos casas y una iglesia de los antiguos habitantes de la zona y el museo arqueológico.

Seguimos hacia Humahuaca donde llegamos a mitad de tarde. Es una ciudad grande con su casco céntrico antiguo, con calles adoquinadas y con pendientes, iluminadas con grandes faroles, y veredas muy pequeñas.

Visitamos el cabildo, la catedral y el Monumento a la Independencia, desde donde se observa una hermosa vista de la ciudad.

Mañana nos iremos a Iruya.

Lunes 21/03

Uno de los días más especiales del viaje ha llegado. Me despierto temprano tal vez por la ansiedad.

Vamos a la terminal con bastante anticipación para conseguir nuestro boleto a Iruya, ya que no vamos a ir en auto porque el camino es malo.

Los colectivos que cumplen el servicio son iguales a los urbanos de Rosario de veinte años atrás, con asientos buenos y mullidos.

Todo el equipaje de la gente va en el techo asegurado con una soga. Los mochileros ponen sus mochilas, los lugareños sus paquetes, cajas y bolsas, y nosotros la ropa que teníamos para dar.

Las mujeres del lugar vestidas con ropas de lana cuando hace bastante calor (estamos en remera), con sombreros y medias de lana, nos resulta extraño.

Me apasiona ver los lugareños subir y empiezan a charlar, todos con varios bultos que uno se pregunta como pudieron traerlos. Los turistas, muchos de ellos extranjeros hablan en su idioma.

Finalmente el colectivo inicia el viaje, tuvieron que poner un refuerzo por la cantidad de gente. Para en varios pueblos como Chorrillos, Iturbe y Chaupi Rodeo, donde bajan y suben gente. Comienza el ripio, atraviesa varios vados del río Colanzuli, el camino es decididamente malo, hay muchas piedras grandes, fue un acierto no venir con el auto.

El paisaje es cada vez más espectacular e imponente, subimos a una altura máxima de 4000 mts en el Abra del Cóndor, límite entre Salta y Jujuy, y allí el colectivo se detiene para que los turistas saquen sus fotografías y filmen.

La vista del valle desde arriba es impresionante, bellísimo, un cerro colorado alumbrado con la luz de un sol radiante, las nubes que se depositan en una parte del valle, yo que estoy abrazado a la remera de mi papá tratando de estar más cerca de el, ya que al ver las nubes debajo de donde uno se encuentra, pareciera que el cielo está más cerca, estar con Susana feliz disfrutando de cada instante, me acuerdo de todos mis seres queridos. Son todas sensaciones juntas que me provocan un sentimiento de total felicidad y un desbordante júbilo e impaciencia por ver Iruya.

Comenzamos a descender bruscamente en pocos kilómetros (1220 mts en 19 kms), y luego de tres horas de trayecto aparece la iglesia que se encuentra a la entrada del pueblo, siento una satisfacción muy grande de estar acá. Tenemos dos horas para estar en el pueblo antes de que el colectivo inicie su regreso.

El primer objetivo es localizar el hospital para entregar la ropa, se encuentra a dos cuadras de la iglesia, pero todas las calles son bastante empinadas hacia arriba, por lo que se nos hace difícil con los bultos, adicionando los efectos de la altura que se hacen sentir.

Llegamos al hospital y nos recibe un médico que no sabe como agradecernos, nos pide los datos para dejar asentado en el libro de novedades del hospital la donación, que fue gracias a la colaboración de Mary, Susy y nosotros. La satisfacción personal que sentimos fue muy gratificante.

Subimos a la parte más alta del pueblo, se siente un cansancio muy grande pero la recompensa es una vista magnífica. Vemos a los chicos del lugar ingresando a la escuela secundaria. Comemos unas empanadas riquísimas en lo de “La Tina” (imperdibles), y luego bajamos un poco para obtener vistas de la iglesia desde abajo.

Vemos cosas curiosas como una coya bajando las calles con chivitos atados a semejanza como cuando nosotros sacamos a pasear nuestras mascotas, un lugareño con dos burros por las callecitas del pueblo. Son imágenes curiosas y hermosas dentro de un entorno natural de un pueblo colgado de la montaña, pero que muestra una actividad interesante.

No hay tiempo para más, subimos al colectivo para emprender la vuelta. Me hubiera gustado pasar una noche acá para tener más tiempo de disfrutar. Caen algunas gotas.

Volver a pasar por el mismo camino pareciera fuera sin sorpresas, sin embargo la vista del atardecer nos ofrece un paisaje diferente. Hay más sombras sobre las montañas, más nubes, los vados tienen más agua, los colores parecen distintos y me asombran nuevamente.

Si algo faltaba es un arco iris que se forma, mejor dicho son dos arco iris que se proyectan sobre las montañas para redondear un espectáculo magnífico. ¿Qué más se puede pedir?

Por la noche cenamos lomo a la frontera (una comida típica de Humahuaca) muy rico mientras escuchamos música de un trío jujeño (charango, quena y guitarra) quienes nos dedicaron una canción.

¿Hace falta decirles que pasamos un día realmente bárbaro?

Martes 22/03

Nos dirigimos hacia La Quiaca. Si creemos que las montañas y cerros no nos van a seguir sorprendiendo, estamos equivocados. Son paisajes distintos, los colores de las montañas son innumerables.

De repente aparecen los Cerros Tres Cruces, parecen montañas redondeadas con “panza”, con un colorido a rallas con una gama de colores desde el naranja hasta el marrón, pasando por el amarillo, ocre, verde, liláceo, realmente un espectáculo brillante e imponente.

Llegamos a La Quiaca observando el cartel que anuncia que estamos en el extremo norte del país, a 5121 kms de Ushuaia, adonde habíamos llegado tiempo atrás. Haber llegado a los extremos norte y sur de nuestro hermoso país nos produce un gran placer y satisfacción.

Pasamos por el paso fronterizo de Villazón (Bolivia), donde vemos las banderas de ambos países y el transporte de mercaderías que realizan fundamentalmente los bolivianos.

Los bolivianos ingresan por una vía ferroviaria y regresan cargados con bolsas y bultos enormes de papas, harinas y comestibles sobre sus castigadas espaldas. Da una profunda pena ver hombres y mujeres a paso lento practicamente agachadas vencidas con la excesiva carga sobre sus espaldas, me imagino como quedarán sus columnas con el paso del tiempo. El tránsito de las personas es interminable.

Seguimos hacia el pueblito histórico de Yaví, donde vemos su iglesia que data de 1690.

Ver sus mármoles muy finitos que ofician de vidrios que dejan pasar la luz, su enorme llave de plata de la puerta principal, el altar laminado en oro, demuestra la importancia que tenía en la antigüedad este pueblo. Por allí pasaba el camino que iba hacia el Alto Perú.

Visitamos la imponente casa del virrey Trejo de Yaví.

El pueblo con sus calles de piedra, casas de adobe nos causa simpatía.

Pasamos por los Cerros 8 Hermanos que son similares a los cerros Tres Cruces.

Llegamos a Humahuaca a mitad de tarde. Visitamos el museo del pintor Francisco Ramoneda.

Allí nos recibe su hijo, quien nos realiza una visita guiada mostrándonos aspectos de su vida que desconocíamos.

Si bien no somos conocedores de pintura, nos sorprende la belleza de sus cuadros, casi todos mostrando paisajes y personajes de Humahuaca.

El hijo nos comenta que su padre gana el Premio Nacional de Bellas Artes de 1927 y el premio era una beca paga para pintar en cualquier punto del país durante res meses.

Francisco Ramoneda elige ir a Humahuaca y queda fascinado, radicándose definitivamente allí y renunciando a volver a Bs As, en donde formaba parte de la elite de pintores y artistas de esa época. El hijo vivió muchos años en Rosario y tenía un buen recuerdo, así que la segunda tarjeta del Monumento a la Bandera se la entregamos a el, apoyándolo en su obra y que no la abandone y como muestra de nuestro afecto.

En la próxima semana se realizaba un homenaje a toda su obra.

Al cenar nos ponemos a charlar muy amigablemente con una señora humahuaqueña que nos permite conocer más cosas del lugar y comprobar la amabilidad de la gente.

Miércoles 23/03

Comenzamos a despedirnos de la Quebrada de Humahuaca y nos dirigimos hacia Cafayate.

La Quebrada de Cafayate con sus impactantes montañas de violento color rojo, entramos con el río color chocolate corriendo al lado de la ruta conforman un espectáculo único y diferente a todo lo que habíamos visto.

Las curiosas formas de sus montañas se van sucediendo, pasando por el obelisco, garganta del diablo, anfiteatro, castillos y nosotros tratando de absorver y retener todo. Es difícil, el asombro de una vista al tomar una curva es superado por la próxima, es un disfrute total.

Antes de entrar a Cafayate, atravesamos un monte de plátanos con abundante sombra y comienza a verse lo que es el sinónimo del lugar, plantaciones de vid por doquier.

Nosotros estuvimos en Cafayate muchísimo tiempo atrás (21 años) está irreconocible, ha cambiado mucho, sus calles eran de tierra y alrededor de la plaza estaba todo. Ahora se la ve como una ciudad chica pero pujante y creciendo cada vez más.

Redescubrimos el lugar, en un paseo en el que incluímos el museo del vino y la bodega Nanni.

Por la noche cenamos chivito a la parrilla.

Jueves 24/03

La mañana la pasamos visitando bodegas y degustando el excelente vino blanco torrontés cafayateño.

Así recorremos las bodegas Etchart, Domingo Hnos y Vasija Secreta, cada una con sus particularidades distintas, con visitas guiadas por gente que siente pasión por el vino, y con un distintivo común que es el de producir un vino de excelente calidad para que sea disfrutado por la gente.

Por la tarde tomamos mate en un entorno natural agradable con galletas que le compramos a un simpático señor que las hace a la parrilla en una esquina. Cuando llega lo primero que hace es limpiar bien el lugar. Luego prende el fuego en la parrilla que se trata de un tambor de aceite partido al medio. La galleta es una especie de masa parecida a una torta frita del tamaño de una pizza finita. La pone en la parrilla un par de minutos y al estómago de los turistas, realmente es muy rica.

Pasamos por la heladería de los Miranda y tomamos helado de vino cabernet y de vino torrentés. Todo una delicia y curiosidad, tiene en sus vidrieras notas periodísticas donde se promociona a los creadores del helado de vino. La receta bien guardada en secreto.

Viernes 25/03

Nos estamos yendo de Cafayate y nos dirigiremos hacia Tafí del Valle.

Pasamos por Colalao del Valle y llegamos a Quilmes. Visitamos las ruinas de los Quilmes en el que nos interiorizamos de toda su historia. Al ver la disposición estratégica de la antigua ciudad, sus atalayas, el diseño de sus casas, sus costumbres se demuestran la gran sabiduría de estas civilizaciones antiguas que fueron las últimas en ser sometidas por el invasor español.

Llegamos a Amaichá del Valle donde visitamos el Museo de la Pachamama. Un museo muy pintoresco y con estructuras curiosas que tienen un significado muy especial.

Luego atravesamos el Abra del Infiernillo que nos brinda unos paisajes inconmensurables y vamos llegando a valles más verdes hasta divisar desde lo alto a Tafí del Valle, el lago y del otro lado El Mollar.

A medida que nos acercamos más bonito el lugar, son cerros de un verde total con el lago en el medio. Cuando ingresamos a Tafí del Valle nos damos cuenta de la gran cantidad de gente que está, hoy es viernes santo y se realiza un vía crucis que es muy hermoso y viene gente de todos lados.

Conocemos un poco ya que no nos podemos mover demasiado, las posibilidades de alojamiento son nulas ya que está todo completo, lo que nos hace cambiar de planes y seguir viaje a Tucumán donde haremos noche.

Nos quedamos con las ganas de Tafí, es un lugar precioso donde se pueden pasar unas hermosas vacaciones, una cuenta pendiente.

El camino que va de Tafí del Valle a Tucumán es impresionante, espectacular, vas en plena selva, innumerables curvas y contra curvas, con el río a un costado, rodeado de los montes con una vegetación total, las nubes que van bajando, es el postre de los caminos de montaña que hemos transitado.

Llegamos a Tucumán extasiados.

Sábado 26/03

La excitación de hoy es llegar a casa y reunirnos con Darío y Estefy, y todos nuestros familiares y amigos para contarles todo lo vivido.

Llegamos a Rosario y mañana pasaremos un domingo de Pascuas hermoso, que servirá para reunir la gran familia.

Allí les comentaremos lo maravilloso del viaje al NOA, las vivencias profundas vividas, todas las sensaciones y emociones que vivimos y sentimos.

Un viaje que nos acercó profundamente a nuestros orígenes americanos, que nos mostró lo avanzados que eran esas civilizaciones, las fuertes creencias religiosas de estos pueblos y sus formas de celebrarlas, la bondad de su gente. Los imponentes valles, quebradas, cuestas que vimos es el digno marco para lo vivido y terminan por redondear un magnífico viaje al NOA que nos dejó varias cuentas pendientes por concretar.

Comentarios sobre Viaje a las Nubes

Jorge: Me alegro que te haya gustado. Nosotros la pasamos muy bien y disfrutamos mucho. El NOA es mágico y tiene una atracción muy particular, no dejes de ir.
Saludos.

Héctor P Nucifora | Rosario. Santa Fe.  | 11/05/2011

Excelente el relato, por momentos también yo fui transportado a "Viaje a las Nubes", estoy pensando seriamente en llevarlo a la realidad. Desde Bahía Blanca un Rosarino.
Felicitaciones y saludos.

Jorge C. Matkovich | Bahía Blanca. Buenos Aires.  | 08/05/2011

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