Un destino con forma de ruta

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“Fuego en La Rioja”

Domingo 3 de enero de 2010

 “Fuego en La Rioja”

Mi madrugada encontró su horario justo a las 6:30.

 

Celebré la ceremonia de embalar todo en mi pobrecita Sudestada (que se viene portando 11 puntos) y me fui sin más. Ya que ninguno de los tantos empleados del camping me vino a cobrar, consideré el gesto como una invitación de cortesía hacia un viajero ciclista y legüero.

 

Me desayuné con una cuesta arriba de incontables kilómetros. ¡Que manera de empezar el domingo, caramba!

 

La Rioja estaba dándome una introducción ilustrada de su característico calor.

 

Me entusiasmaba el hecho que en el camino cumpliría con los primeros 1000 km de travesía, ya sé, falta mucho, pero 1000 es un número significativo. Es primordial encontrar constantemente motivaciones.

 

El trecho se me estaba haciendo muy pero muy largo. Fue la primera vez en la que se cruzó por mi cabeza la idea, SOLO LA IDEA, de volverme a casa, la estaba pasando mal y eso recién empezaba. De inmediato le dí salida a ese pensamiento derrotista auto- motivándome. 

 

 “Fuego en La Rioja”

El camino fue bastante duro hasta que se puso peor y luego pero que peor.

 

Además de la cuesta arriba, el viento endiablado y el calor semejante al del litoral se sumaría la falta de agua. Me estaba quedando sin reservas y aún faltaba mucho por recorrer sin pueblos intermedios. Comencé a estar intranquilo. El cuerpo respondía, las ideas estaban en su lugar, pero el agua escaseaba.

 

Por primera vez apelé a la solidaridad de los vehículos que me cruzaron. Con una botella de plástico vacía en una mano y la otra haciendo señas con el pulgar hacia mi boca, se detuvieron los dos primeros vehículos a los que les solicité el líquido elemento. En ambos casos las familias se mostraron gustosas de colaborar conmigo. Estos hechos me entusiasmaron y nuevamente me sentí invisiblemente respaldado pero…. el agua no fue suficiente, La Rioja ardía y todavía no estaba ni cerca de Chilecito, mi próxima parada.

 

Revaloricé el hecho de consumir en todo momento algún caramelo o goma de mascar, esto permite que las glándulas salivales permanezcan activas evitando el resecamiento de la boca.

 

En determinados momentos debí bajarme de la bicicleta para transitar caminando con ella al lado ya que la velocidad que desarrollaba pedaleando no era muy distinta a la que uno lleva al caminar, mas sí el esfuerzo físico.

 

Otra vez necesitaba agua y no quería gastar mis últimos 250 cc. Así que volví a apelar a mi recién descubierto método de solicitud acuífera, esta vez sin la respuesta esperada. Pasan 2 vehículos y siguieron de largo como colectivo lleno. Todavía estaba haciendo gestos de solicitud cuando se avecinó un micro de larga distancia que realizó una modificación en su andar. El micro aminoró la marcha y el chofer, habiendo visto mis gestos,  abrió su ventanilla desde donde dejó caer a la ruta una botella llena de agua mineral fresquita. ¡¡¡No me daban las piernas para ir a recogerla!!! Dedico un especial agradecimiento a este anónimo buen samaritano que cuidó de mí desinteresadamente. Dios administra sus ángeles de maneras misteriosas para nosotros.

 

 “Fuego en La Rioja”

Arribado a Chilecito, 112 km y 10 hs después de haber salido, me recibió como a un miembro más, la familia de mi amigo Carlos Plaza quien es oriundo del lugar. Su hermana Silvina, su esposo Daniel, la pequeña Mili y hasta Rosita la caniche toy de la casa, me alimentaron, cuidaron y alojaron con el mayor de lo afectos.

 

Pensar que la noche anterior estaba clavándome de espinas en el camping de “Andolucas” y hoy estoy dándome un baño de inmersión regulando el caudal y la temperatura del agua desde grifos dorados…. como es la vida che……

 

Cuando recién había llegado a la casa, Rosita me saltaba y festejaba con gran entusiasmo, una vez que salí del baño limpio y afeitado no hubo forma de que nos volvamos a amigar. Parece que le caía más simpático “sucio y desprolijo”.

 

Silvina estaba maravillada por la travesía, Daniel se brindaba generoso ante mis necesidades y la pequeña Mili jugaba y dibujaba entre nosotros. Seguramente con los años llegará a ser una gran artista plástica ya que tiene grandes condiciones y facilidad para el dibujo.

 

Más a la tarde llegó Javier (hermano de mi amigo Carlos) con su novia, compartimos mate, charla, fotos y anécdotas del viaje.  Todos se mostraban felices de mi presencia.

 

Salimos a cenar pizzas con cerveza. Ya estaba decidido que me daría un día de gracia en la casa de mi familia adoptiva para reponer fuerzas físicas y emocionales, mañana lunes no saldría a la ruta, me tomaría la licencia de los panaderos y peluqueros.

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