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“Refugio de montaña en Manqui Malal”
Sábado 16 de enero de 2010
Apenas me desperté sentí el aroma a sábado que podía respirarse en el aire de la cabañita.
Mientras desayunaba tranquilo, viendo en los mapas el recorrido del día, se arrimó Verónica para charlar un rato conmigo. Me contó de su proyecto al instalar la cabaña, que había trabajado en el centro de ski “Las Leñas” y otras cosas más.
Tuvo que ir a sacar el pan casero del horno cuando yo estaba partiendo; al salir la despedí desde la ruta.
Arranque a muy buen ritmo y con el ánimo en su máximo nivel. En el trayecto hacia Malargüe recibí los llamados de mis amigos José y Carlos que siempre me enchufan una inyección de entusiasmo con sus palabras.
El paisaje se volvió patagónico como de repente, ver las cumbres eternamente nevadas en esas montañas con forma de “M” (como Malargüe) que acompañaron mi andar durante los 51 kms que recorrí hasta el centro, endulzó las dos de recorrido horas.
Decidí quedarme en Malargüe un par de horas para adquirir dos cámaras de bicicleta nuevas, almorzar sano y ponerme al día con las comunicaciones ya que de donde venía y hacia donde iba no había Internet.
Una estación de servicios con aire acondicionado funcionó como mi centro de operaciones y logística. Desenfundé la netbook, puse el teléfono celular al lado y descargué fotos que tenía en la cámara; en segundos había montado mi oficina de campaña en el minimercado.
Recibí el llamado de mi hermano Fabricio que me pone al día con las novedades de la familia.
Estuve en Malargüe varias veces anteriormente y es una ciudad que me encanta. Las montañas nevadas, algunos comercios, el reloj y ese aire fresco y verde, trajeron a mi memoria las anécdotas de aquellas veces.
Restaban más de 75 kms por recorrer, así que a eso de las 14:00 hs encaré por la avenida principal (que es la Ruta 40) decididamente hacia “Bardas Blancas”.
No había tenido en cuenta que justo a esa hora, parece que prenden el ventilador. El recorrido es hermosísimo, uno de los paisajes que mas me ha gustado pero se presentaba cuesta arriba y viento en contra.
He podido alcanzar, mediante un riguroso y estricto estudio empírico, la siguiente conclusión:
“No importa hacia que dirección vaya el ciclista, éste siempre tendrá viento en contra”
(aún cuando decida volverse y ponerse a favor, en ese preciso instante el viento cambiará su rumbo para ponerse en contra SIEMPRE.)
En algunas subidas se me ponía peluda la cosa así que caminaba, como ya lo he venido haciendo cada vez que el camino cuesta. Lo hago sobre la margen izquierda de la ruta, como de “contramano”. Una vez leí que esa es la manera correcta de caminar sobre una ruta ya que los vehículos que vienen detrás tienen amplio margen de pasar y uno no se convierte en un obstáculo inesperado, además los vehículos que vienen de adelante se ven siempre, sin necesidad de girar la cabeza; en cuanto están por pasar uno se mete a la banquina y listo. Así que recuerde amigo caminante de ruta:
“Circule siempre sobre la margen izquierda por su seguridad y la de los demás”
Mientras trataba de sentenciar alguna nueva ley acerca de cómo desenvolverse en la ruta traccionando a sangre, veo un Renault Clio que venía en dirección hacia mí, se tira sobra la banquina y frena bruscamente.
“Uhhh, acá soy boleta” pensé. Pero no. Resultaron ser un amigo mío de Rosario, Diego Puqui y su mujer. ¡Que sorpresa! Ellos venían de ver el Rally DAKAR y también estaban al tanto de mi aventura. Cada tanto comentaban entre ellos que tal vez me cruzarían, y así fue. Charlamos de muchas cosas, me contó que se recibió de arquitecto y su mujer me sugería rutas sobre un mapa que el viento intentaba despedazar. Estuvimos un buen rato hasta que después de las fotos, nos despedimos.
Todavía faltaba un trecho bastante largo.
En determinado momento observo una gran columna de humo blanco sobre unas colinas de la margen derecha; sin dudas era un incendio. En el trayecto no había nada ni nadie así que llame desde el celular al 911 de Mendoza para dar aviso del hecho. Les dí unas coordenadas tentativas y cumpli con mi buena acción del día. Espero que no haya pasado a mayores.
Al finalizar una curva bastante pronunciada el viento ya no me dejaba avanzar. Sin exagerar no podía pedalear más. Alzo la vista y veo venir un camión que salió como de la nada de debajo de la gran montaña blanca (malal). “Un túnel”, pensé, que bueno, la cavidad me pondría al reparo y seguro cuando termine de pasarlo ya encontraré mi lugar.
Cuando me acerco un poco más ya a paso de hombre (o mujer) diviso que no había ningún túnel, solo una escabrosa pendiente dispuesta a acabar conmigo.
Había recorrido 88 kms, faltaban unos 30 kms de ripio y ya eran las 18:30 hs
“Así no puedo seguir” concluí.
Justo antes del comienzo de esa subida que se llama “Cuesta del Chihuido”, existe una cascada que es promocionada al turismo. Cuando intento alcanzar la cascada con la vista, contemplo un austero cartelito de madera pintado que decía “refugio de montaña”.
Increíblemente había encontrado un lugar donde pasar la noche, un lugar que ni figura en los mapas que poseo. Otra vez el destino me da un mano.
Se llama “Manqui Malal”, hay varios refugios para escaladores, un gran restaurante y duchas para compartir. El lugar me alucinó. Estaba clavado entre montañas, prolijamente distribuido y muy cuidado. Por una módica suma recibí un módico hospedaje. Siempre será mejor que parar en el medio de la nada.
Mi refugio era el que estaba arriba de todo, tenía 4 camas, una mesa, agua de vertiente y un bañito sin ducha. La energía eléctrica provenía de una pantalla solar.
Quedé admirado del complejo pensando como el hombre (y la mujer) siempre se las arreglan para poder vivir aún en condiciones aparentemente adversas.
El lugar inspira al ingenio para poder establecerse en él.
Debí replantear mis horarios de pedaleo y distancias de otra manera, tendría que aprovechar la mañana (que no hay viento) para estar llegando cerca del medio día a destino y evitar el viento que se enfurece a la siesta. También acotar las brechas, 100 kms por día ya me estaba resultando demasiado.
Me pegué un baño, tomé unos mates mientras escribía y cerré temprano mi día en el inesperado refugio de montaña escuchando al viento chiflar por las ranuras de las ventanas.
El espacio de los lectores
Una vez más gracias por compartir tu historia, forma parte de mi lectura diaria frente a la PC. Deseo que todo siga bien al día de hoy (viernes 22) ya debés estar bien entrado en la patagonia. Abrazo desde Salta, cuidate por favor.
Horacio Cirigliano
Querido Leo Veo que te siguen los ángeles, mejor así. siempre cuando pareciera que todo se pudre pasa algo y te levanta el ánimo. pero eso no es casualidad, es solo la consecuencia natural de tu actitud hacia la aventura que desarrollas y nos regalas todos los días. Como sabrás por mis mails tienes oferta de alojamiento en Bariloche y El Bolsón, así que dales una respuesta aproximada de cuando estarías por tales lares dentro de tus posibilidades. Un gran abrazo campista, Jan
Jan
Leo: Cuando se tiene siempre una actitud positiva al emprender la vida, la solución aparece naturalmente de alguna forma, ya sea porque lo solucionás vos mismo, o porque Dios te acerca alguien que te dará una mano. El ser humano nunca está solo, ni aún en medio de un desierto. Esta historia cada vez se pone mejor, escribí más rápido los comentarios que estamos impacientes (JAJAJAJA !!!!). Tenemos ganas de leer noticias tuyas todos los días pero no podemos pretender que hagas tantas cosas, pedalear, conocer gente, disfrutar, sacar fotos, descansar, atender llamados telefónicos, arreglar pinchaduras, y encima escribir los comentarios. Simplemente te pido que disfrutes, de esa manera disfrutaremos todos los que nos hemos prendido de tu sueño. Hasta el próximo relato.
Hector Nucifora
MUCHAS GRACIAS POR TUS RELATOS, NOS SIRVEN DE MUCHO A LOS QUE COMO A VOS NOS GUSTAN LOS VIAJES AVENTURA...PERO ALGUNA RAZON U OTRA NO NOS ANDA EL ARRANQUE. NO TE DESEO UN VIAJE SIN PROBLEMAS, SINO CON LA FUERZA SUFICIENTE PARA SUPERARLOS....(TAMBIEN DEL LIBRO DE HERMANN ZAPP)
FERNANDA
hola !!!! como siempre pasas broncas pero mas alegrias x suerte confias en el de arriba q no nos deja aunque parezca y cuando llegues al BOLSON come un wafle de los q hacen en la plaza ( para mi los ricos de muchos q comi ) y a seguir adelante q ya falta muy poco y el sueño estara cumplido , aunque cueste , ja ja ja yo habla x q no pedaleo....un beso
marta
Estimado Leo, sigo como varios de los que se manifiestan aquì, tus andanzas y comentarios quie son cada vez más atrapantes. Pensé que ibas a ir sólo con tu bicicleta, pero evidentemente y por todo lo que vos decís, alguien más está siempre a tu lado en los momentos que te hace falta. Seguimos atento con vos, para leerte en tus comentarios
Norberto
hOLA leO!!! qeu bueno saber que el camino te esta dando tantos lugares y recuerdos magicos, me parece cerrar los ojos y ver esas montañas, ese paisaje!! segui adelante...estamos con vos en cada giro de tus ruedas!! besos y buen viaje!!! Nati y Jero
nati
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Leo Aragües
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