Traducir este relato a:
“Algo anda mal…tres nuevas tristes pinchaduras tratan trastornarme el tránsito tranquilo.”
Sábado 9 de enero de 2010
Durante la noche sentí un golpe y un estruendo sobre mi cama. Era la bicicleta que, de una patada somnolienta, arrimé para que se venga a dormir conmigo como a veces lo hace Pacha (mi Labradora).
Al sonar la alarma, veo que la rueda estaba OK. Menos mal, la mañana debía ser ágil para partir lo antes posible; el día me esperaba con el más largo y sacrificado de los trayectos realizados hasta el momento: 159 kms hasta “Albardón” de un solo tirón donde en el medio solo hay desierto y viento.
La mañana se me ofreció PERFECTA: fresca y sin viento. Muy concentrado alcancé un ritmo ideal durante las primeras tres horas del recorrido sumando 75 kms de trayecto.
Todo iba de maravillas hasta que pinché la rueda trasera. Solo me quedaba una cámara de repuesto en buenas condiciones, al realizar el recambio me quedarían las dos cámaras de auxilio para enmendar. Mientras estoy terminando con la manualidad siento que la rueda delantera comienza a perder aire. Debo reconocer que me sorprendieron la cantidad y el calibre de los insultos que le propiné a mi suerte, es más, algunos nunca antes los había escuchado.
Sin más remedio que la resignación, saqué mi cacharro, lo llené de agua para verificar los puntos de fuga de las cámaras y me puse a emparchar las pinchaBLANDAS al costado de mi Ruta 40. Lo hacía tranquilo, sé que es en los PEORES momentos cuando uno debe estar de la MEJOR manera.
Parece ser que algo anda mal con la relación cubiertas – presión de aire – llantas – peso ya que las pinchaBLANDAS se dan del lado de adentro de las cubiertas, siempre en el mismo lugar (en oposición a la válvula). Deben ser los rayos o sus orificios que muerden las cámaras perforándolas. Reforcé la protección de las bandas que trae la rueda con un poco de silver tape.
En cuanto estoy por colocar la rueda trasera en su posición, descubro que empieza a perder aire. Con artificios de chamán, zarandeo un poco la rueda y deja de hacer ese horrendo “shhhhhhhhhh”. Sin mayores verificaciones y dando lugar a los “poderes sanadores” de las entidades celestes, la coloqué rogándole a los cielos que me deje llegar a destino; todavía estaba lejos.
Habiendo hecho lo propio con la llanta delantera me subí para continuar por mi desolado sendero.
Las ruedas no quedaron tan infladas como yo prefiero, así que al tener menos aire la pedaleada se hace más pesada.
Mi excelente promedio de velocidad se había retrasado una hora llegando a hacerse el medio día, horario en el cual el viento sopla con mas intensidad. Justo en ese momento a la ruta se le da por ponerse cuesta arriba.
Ruedas “chanchas”, viento en contra y cuesta arriba, ya se esta convirtiendo en un clásico de mi andar.
Estaba nervioso, intranquilo, no podía disfrutar lo que hacía. Necesitaba despejar los fantasmas de las pinchaBLANDAS y descomprimir un poco mis pensamientos así que puse música con mi reproductor de MP3 que me dio consuelo durante 4 hs que es la vida útil del aparato hasta su próxima recarga de batería. Encuentro en la música a una gran compañera que motiva mi andar. Mi ser ya se estaba equilibrando nuevamente.
Durante el trayecto distinguí claramente como altas columnas de polvo danzaban por los llanos entre piedras y espinosa vegetación, son los remolinos del desierto que no se sabe de donde vienen ni a donde van.
Al llegar a un paraje (una casa más un trailer) que figura en los mapas como “Talacasto” me dispuse a recobrar energías descansando en un futuro quincho y arrasando con un agua saborizada que compré en el trailer convertido en kiosco. Talacasto fue un oasis en el medio del desierto.
Cuando estaba a punto de dar el último sorbo de mi refrescante elixir, arremetió desde la nada una polvareda y un viento enloquecido que me voló el sombrero; fue un remolino que me invitó a bailar con él. “No, gracias” le dije y se fue para otro lado.
Mientras seguía concentrado y sereno mi camino de aventuras por la Ruta 40 comienzo a seguir con la mirada las columnas del tendido eléctrico para ver por donde continúa el camino. Éstas se perdían detrás de una montaña que comenzaba en un paraje de gracioso y cruento nombre: “Matagusanos”... pobres gusanos…!
El sol estaba al 100% y la subida, sin dudas, habría que desandarla a pie. Sacando pecho y por la banda blanca del costadito emprendí la caminata, que me llevó más de una hora, con Sudestada a mi costado.
El cielo estaba despejado y limpio pero apenas comienzo la cuesta arriba una nube grande y densa cubre al sol por completo. Era algo fuera de lugar, esa nube no tenía nada que hacer ahí, sin embargo me dio sombra hasta que terminé la subida. Otra vez “alguien” velaba por mí. En este tramo, no se por que, recordé mucho a mi abuela Pepa y hasta me emocioné; tal vez fue ella quien le pidió a Dios un poco de sombra para el nieto aventurero.
“¡Llegaron las bajaditas!” exclamé feliz. Los neumáticos no habían causado más contratiempos y mi paraje ya estaba cerca.
Pasé por una cantera donde extraen no se que cosa. Me llamó la atención la forma en que “comen” la montaña, como si fuesen “rebanadas” escalonadas. Desde allí ya se podía ver la ciudad de San Juan.
Mi lugar de arribo fue Albardón, una ciudad con ritmo de pueblo ubicada 12 kms antes de San Juan.
Había logrado la hazaña de mi travesía: cruzar el largo desierto. Me sentía satisfecho y realizado, ahora necesitaba descansar así que consulté por algún camping y me dijeron que había uno como a 15 km. Como me quedaba lejos, pregunté por hospedajes. Un par de muchachos que tomaban una birra en el cordón de la vereda me indicaron el albergue de Fredy Carrizo, a dos cuadras de donde me encontraba. Charlamos un rato con los pibes y me llegué hasta el lugar indicado. Cuando pregunto en una librería por Fredy Carrizo, la joven me solicita que lo espere, ella lo iba a llamar.
Aparece Fredy, tan grandote como sereno. Pausado me saluda y me invita a ver la habitación que se encontraba a la vuelta de su librería. Mientras me cuenta las bondades del lugar, abre la puerta y me asombro al ver el confort de un espacio que seguro no podría pagar. Más que habitación era un mini departamento, cuidadosamente decorado, con cama matrimonial y una cucheta, mesa con nuevísimas sillas, aire acondicionado, baño reluciente, TV con cable, guardarropas y hasta un spray automático que cada 30 minutos largaba una dulce y fresca fragancia.
“Esto es un lujo” le comenté a mi conciencia acostumbrada a económicas taperas.
Cuando me dijo el importe casi se me hacen postizos los dientes y se me caen. El lugar lo valía pero ese importe significaba en mi economía tres o cuatro días de viaje.
Hablando un poco más y entrando en confianza demostró su camaradería, ajustando la tarifa a mi presupuesto. Creo que mi andar en bicicleta lo sensibilizó.
“¡BINGO!” Que placer fue ese lugar, tan cómodo, limpio y agradable… daban ganas de quedarse. Recomiendo el “HOSPEDAJE LAS TRANCAS” En Villa General San Martín – Albardón – San Juan.
Quiero agradecer a Vicky Vidal (esposa de mi amigo Carlos Plaza) quien ofreció la casa de su familia en San Juan para recibirme y hospedarme.
También a Luis Martín quien, habiendo entrado en contacto a través de la Web de la travesía, consiguió un hospedaje para mí en la misma ciudad.
Había terminado de bañarme y el aire acondicionado puso el ambiente a 17 grados centígrados. Me acosté en la cama de abajo en la cucheta (habíamos acordado con Fredy que no le usaría la cama de dos plazas) y disfruté el sabor de mi esfuerzo durmiendo una siesta de una hora hasta las 20:00 hs aproximadamente.
Una vez levantado mateaba y escribía hasta que Fredy golpeara la puerta de mi hábitat, estaba con un amigo que me quería presentar. Parce que causé toda una revolución en Villa Gral. San Martín, Fredy oficiaba de representante presentándome a cuanta persona se cruzaba. También quería llevarme al día siguiente a visitar un lugar denominado “La Laja”, donde hay aguas termales y, dicen, se aparece la Virgen debajo del agua. También ya estaba organizando un asado con guitarreada ya que él es profesor particular de guitarra y miembro de un conjunto folklórico. El asado lo acepté, lo demás lo esquivé. He decidido agradecer y pasar las invitaciones turísticas pero a los asados NUNCA HAY QUE NEGARSE, así deba quedarme un día más en el lugar.
El llamado de mis amigos que estaban todos reunidos con sus parejas en la casa de Iván, alegró mi noche de sábado. Hablamos y reímos largo rato entre anécdotas y chistes. Que bien me hacen estos llamados, son cariños para el alma.
Luego de aproximadamente 20 días hice algo extraordinario: miré televisión.
Pronto me aburrí y la apagué.
Los 20 grados del aire acondicionado arroparon mi sueño durante la noche que me encontró por primera vez en el viaje cubierto entre sábanas.
El espacio de los lectores
Hola leo!!! bravo el desierto jajaj jaja pero esa nube por algo te dio sombra.. la verdad es un lujo como relatas este viaje... segui asi y dale para adelante desde aca los mejores deseos y fuerza !!!! besoss nati y jero
NATI
Leo: Vas entrando en confianza con la ciencia del prorrateo y conseguís cosas importantes. Espero que cuando seas famoso nos sigas saludando (JAJAJAJA !!!!!!), al menos en Albardón ya lograste fama. Pero no te mal acostumbres, innumerables campings te están esperando a lo largo del trayecto. Un abrazo.
Hector Nucifora
Siguiendote en la bici, viajamos todos... Un ejemplo y sana envidia Ya puse tu pág. en mi facebook "¡Todos a full con la página !! Fuerza y saludos desdde La Plata
Rodolfo
Leo: He leído todos los relatos y ahora estoy colmada de tu empuje y tus ganas. Inevitablemente pensé en este poema de Lao Tsé del "Tao Te Ching", que es para mí un norte claro y preciso por su sencillez y certeza. Lo quiero compartir con vos como una forma de hacerte llegar mi alegría por este viaje que estás haciendo. Creo que es un viaje en el sentido más cabal de la palabra. Como decís en tu presentación de la página: la ruta, tu bici y vos... Un fuerte abrazo y nos estamos viendo. Su LXIV Lo que se mantiene quieto se retiene con facilidad. Lo que no ha ocurrido se evita con facilidad. Lo frágil es fácil de quebrar. Lo pequeño es fácil de dispersar. Trata de realizar aquello que aún no está hecho. Ordena las cosas antes de que se confundan. El hombre vulgar fracasa un instante antes de haber triunfado. Si te esmeras en el final tanto como en el principio obtendrás la gloria. Lao Tse (del Tao Te Ching)
Su
Hola Leo, genial lo tuyo !!! Seguramente cansado, pero FELIZ, disfrutando... Solo quería expresarte mi admiración y mi respeto. Toda la fuerza y el apoyo en tu travesía..... por nuestro hermoso país y tambien hacia tu interior.... Saludos y cariños desde Paraná. E. Rios
Perla
HOLA LEO, NO NOS OLVIDAMOS DE VOS, SIEMPRE SEGUIMOS TU ANDAR DESDE LA WEB Y NOS REIMOS DE TUS AVENTURAS, ME SORPRENDE LO DE HUACO, YO LA SUFRÍ A LA CUESTITA, OJALA SIGAS ENCONTRANDO GENTE BUENA EN EL CAMINO QUE TE FALICITE TRANSITAR POR LA 40. UN ABRAZO ENORME Y FUERZA. NOS VEMOS EN ROSARIO.
DANY MILI SILVY
hola wey todo bien como va el viaje ya terminaste o te queda poco . agradesco el articulo que escribiste del hospedaje y mi persona los de pueblo somos asi estamos en los momentos que hay que estar un abrazo fuerte y hasta otro contacto
FREDI
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