Un destino con forma de ruta

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“Comodoro Rivadavia: Cuna del barrilete de hormigón”

Jueves 4 de de febrero

“Comodoro Rivadavia: Cuna del barrilete de hormigón”

El despertador del día fue mi propio organismo, él decidió levantarme cerca de las 10:00 hs. El descanso de la noche me permitió renovar mis energías y predisponerme feliz para vivir esta nueva jornada.

 

Si bien había llegado apenas la noche anterior, la familia Paz-Michno me regaló su confianza desde un primer momento haciéndome sentir como un miembro más de la familia.

 

Mientras tomábamos unos mates, las tostadas con manteca y dulce de leche corrían desde una punta de la mesa a la otra. Alguna que otra se quedó en el camino al ser interceptada por el travieso Enzo.

 

La charla y las anécdotas hicieron corta la mañana, pronto se hizo la hora del almuerzo. Suerte que no hubo que cocinar, los añolotis caseros de la noche anterior fueron sabrosa ración suficiente para todos.

 

Miriam trabaja en uno de los tantos casinos que hay en Comodoro y Jorge, que se dedica al petróleo, se había pedido unos días en el trabajo para poder compartirlos conmigo y llevarme a recorrer los atractivos de la zona.

 

Terminado el almuerzo subimos todos a la camioneta y camino al trabajo de Miriam, dejamos a los cachorros en casa de su tía.

 

Jorge es una persona sumamente amable y graciosa. Su generosidad desinteresada se manifestaba en cada gesto, en cada palabra, me da gusto estar con él.

 

Me propuso ir a “Rada Tilly”, pequeña localidad turística a 12 kms de Comodoro. Allí se encuentra un área protegida denominada “Punta del Marqués” un acantilado enorme y hermoso, repleto de fósiles donde junto al mar vive una comunidad de lobos marinos de un pelo.

 

La palabra Rada hace referencia al accidente geográfico que delimita a ésta localidad, una rada es una pequeña bahía, “Tilly” es el apellido de un marino español que debe haber navegando por acá hace varios siglos atrás.

 

Jorge puso la doble tracción en la camioneta para poder superar las cuestas y las curvas que conducen hasta la punta del acantilado donde se encuentra la oficina del guarda fauna. Éste nos recibió muy cordialmente, como es una reserva tuvimos que abonar nuestro acceso.

 

Intentando contrarrestar la intensidad del viento, desafiamos la gravedad inclinando nuestros cuerpos hasta llegar al mirador.

 

El viento fuerte, fuertísimo es parte del paisaje, su rugir se fusiona con la vista infinita y muda que disfruto desde el mirador.

 

Los binoculares que me prestó el guarda fauna me permitieron husmear un poquito la intimidad de los lobos marinos, fue maravilloso verlos en su hábitat natural.

 

La charla con Jorge hacía que al momento no le faltase nada, ni siquiera ese cafecito bien caliente que nos tomamos en un bar de la costa al bajar de la Punta.

 

El viento salado nos había agotado un poco así que decidimos volver a la casa para descansar un rato.

 

“Comodoro Rivadavia: Cuna del barrilete de hormigón”

Jorge quería que conozca a Alejandro, su gran amigo y compañero de andanzas juveniles. Entrada un poco más la tarde, el bar donde nos sentamos a brindar con cerveza fue el escenario perfecto para conocernos. Alejandro es muy simpático y bromista, Jorge festeja hasta casi llorar de la risa cada una de sus ocurrencias.

 

Con la intención de hacerme degustar una cerveza en particular, nos mudamos de bar; el pub irlandés fue testigo de nuestras risas y anécdotas. Un poco más tarde se sumaron las chicas, Miriam y Margarita (mujer de Ale). Entre los cinco descorchamos más de veinte cervecitas de diversas regiones del mundo. El clima de jueves por la noche se tornaba más festivo con cada nuevo brindis.

 

“Comodoro Rivadavia: Cuna del barrilete de hormigón”

Ya en la casa de Jorge, las risas, los brindis y hasta el baile se extendieron hasta las cuatro de la mañana.

 

Todos quedamos abrazando una curda considerable. Las fotos que sacamos serían testimonio de aquellas anécdotas que no recordaríamos por la mañana.

 

Hic, … hic… !

El espacio de los lectores

genial, leo is not death.

luk

Leo! encontre tu historia xq mis papas, la flia de mi hna melliza y santi y yo, somos amantes del "campismo" y el Portal del Acampante es nuestro sitio de cabecera, incluso hace años he intercambiado algun mail con Jan. me alegra saber que todo sigue bien, la verdad es que cada fin de semana me sumerjo en tus relatos y tengo que poner limites para no leerlos todos de una vez...pero tu ausencia ya empezaba a preocupar! te sigo desde el 2 de enero, incluso intente escribir un comentario cuando lei tus peripecias x el NOA (en especial xq no pude parar de reir con lo de las acelgas y otras cosas que me parecieron muy chistosas) pero luego tristemente comprobe q mi mje no habia llegado :( aqui estoy intentando nuevamente, hacerte llegar mis felicitaciones desde GBA zona sur (Bgui). espero pronto cumplas tu sueño y lo compartas con todos los anonimos "ciclistas virtuales" que te venimos siguiendo la huella. saludos!!! y fuerzaaa!!!!

GRI

yyyyyyyyyyyy ????? la pregunta del millon , llegaste ????? conta dale !!!

MAURICIO

Sabiendo que estás bien, no hay problema en esperar el final de la historia. Como siempre seguí disfrutando y sobre todo cuidate. Gran abrazo a la distancia.

Horacio Cirigliano

Hola Leo!!! tanto tiempo!!! por dónde andas?? Siempred es lindo leer por dónde andas pero...hace rarto no escribis no?? Bah! tal vez esto0y buscando mal. Cuando tengas un tiempito escribimos....Brisa siempre se acuerda de vos. Da señales de vida!!!!

jorgelina mazzucco

hola Leo, como andas...vuelvo a leer la pagina despues de mucho...andaba estudiando, no tenia tiempo mi para andar en bici...espero que andes bien.....espero que Jorge te alla llevado al cerro chenque, despues del alud del otro dia no se si quedo, ejejje.

Esteban

hola, no te conozco pero leo tu blog, y no se que pasó! llegaste?

fernando

Y que paso loco? Te subiste de nuevo a la sudestada o te fuiste en micro no mas? O capaz que te hartaste y te tomaste un avion y listo.

Elgrinch

Hola Leo. Te escribí creo antes que comenzaras tu travesía. Hoy pude leer todos los relatos que hiciste. No puedo salir del asombro, por el cuidado, el sentido común y la sencillez de los mismos. Al principio pencé "éste loco que quiere hacer", hoy no puedo menos que "admirarte" y Felicitarte por el tesón y los "huevos" para encarar semejante viaje (encima solo). Realicé varios viajes en bici, pero siempre acompañado. Me alegro y agradezco desde aquí a las familias "Albornoz-Mazzuco", "Paz-Michno", ell mismísimo club del Acampante y tantos otros que hicieron posible tus vivencias; entre ellos los hnos. italianos que tan buenos recuerdos nos dejaron, y nos demuestran que en nuestro devaluado país todavía hay personas de primer nivel con quienes poder contar. Es tan cierto lo que contaste de la gente que nos encontramos apenas comenzamos a alejarnos de las grandes urbes. Lucas, espero poder conocerte personalmente aldún día y esprimir esas alforjas llenas de experiencias que te llevas. Desde Tucumán, te mando un fuerte abrazo y por favor no nos dejes sin el final de esta apasionante historia. Ricardo

Ricardo

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