Un destino con forma de ruta

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“De la punta de la montaña a borde del mar”

Martes 2 de febrero

“De la punta de la montaña a borde del mar”

Desperté un poco confundido, “¿dónde estoy?” fue la primer consulta que le hice a mi todavía dormida conciencia. El calambre de mi pierna derecha se apresuró en responder, me recordó que había pasado toda la noche viajando en micro. Fue un total de 650 kms.

 

Faltaban algunos kilómetros todavía para llegar a Madryn cuando me dispuse a planificar mi estadía tomando un café de esos que sirven en los colectivos, no se como lo logran pero este café siempre tiene el mismo gusto, cualquiera sea la empresa, cualquiera sea el destino que vaya… místico….

 

Estar en la costa este del país sería como un recreo dentro de la travesía, de vacaciones ya había estado en Bariloche con mis hermanos italianos. Me daría algunos gustitos y me reencontraría con el mar a quien tenía un poco olvidado desde hace algunos años.

 

Al llegar a la pequeña pero coqueta terminal de colectivos de Puerto Madryn agarré todos mis equipos y descubrí lo difícil que es transportarlos sin rodar. Las alforjas pesan cerca de 20 kilos y la bicicleta desarmada parece un pororó, no tiene forma de nada; es complicadísimo llevarla agarradita no más del asiento.

 

Con la agudeza visual de un águila, detecto un taxi en la parada; me dirijo en picada hacia mi presa.

 

“Conoce algunos de estos hospedaje” le pregunté al taxista. Como hombre previsor que soy, ya había tomado nota de algunos hostels consultando el listado de hospedajes en el portal de acampante.com.

 

“Los dos están cerca del mar y son bastante buenos” me respondió.

 

“Perfecto, vamos primero a éste a ver si hay lugar” le dije.

 

Circundamos algunas calles, doblamos hacia la izquierda, seguimos derecho y volvimos a doblar, justo en ese momento se abre inmenso ante mis ojos, el mar. “Ahh... que belleza”. Estaba entusiasmado como niño en una juguetería. Ya quería instalarme para ir corriendo a la playa a jugar con las olas y el viento… zucundum… zucundum…

 

Llegamos al primer hostel y me bajé del taxi para averiguar. “Espéreme un segundo que consulto si hay lugar” le dije al tachero.

 

Dejé el taxi con todas mis pertenencias a bordo, al instante en que me separé un metro del vehículo no pude evitar pensar que si el tipo quería se podía mandar a mudar con mis cosas. Que va a ser…, lamentablemente soy bicho de ciudad grande donde la realidad supera tristemente siempre a la imaginación.

 

Grande fue mi satisfacción al ver que el taxista me aguardó sereno escuchando un programa de radio en AM. Renové una vez más mi esperanza en las personas.

 

“Gracias por esperarme, pero no hay cama disponible, vamos al otro?” le dije al cortés señor.

 

“Si, como no, esta cerquita, a unas pocas cuadras de acá” respondió el caballero.

 

La ochava donde se plantaba este nuevo hostel se veía desde dos cuadras antes. El lugar estaba a metros del mar y aparentaba ser bastante elegante y prolijo. “Mmm...… , acá me arrancan la cabeza” pensé. Era solo una noche la que iba a pasar en un hospedaje, quería descansar bien para poder seguir renovado, así que estaba dispuesto a entregar una moneda más.

 

Al tocar el timbre, aparece una mujer de edad mediana con mirada aparentemente perdida que hablaba despacito. Parecía dormida o afectada por algún tipo de medicamento.

 

“Hola señora, tiene cama disponible? pasaré solo una noche” le dije.

 

“Cincuenta pesos” respondió la dama.

 

“Eh, … bueno … traigo una bici, habría algún inconveniente? como son las habitaciones, cuantas camas hay por dormitorio, a que hora es el check in, el out, sirven desayuno…?” pregunté como para expandir el diálogo.

 

“Cincuenta pesos” sentenció de nuevo la monetaria dueña del lugar.

 

Bueh, listo. La monótona respuesta hizo las veces de su carta de presentación.

 

El taxista me ayudó a ingresar los equipos, lo despedí agradecido con el número de billetes y monedas que dictaba el relojito.

 

“De la punta de la montaña a borde del mar”

Era temprano, todavía no servían el desayuno así que me instalé en una de las pitucas mesitas que daba a una cortinada ventana con mi mate en la mano. No había cebado el segundo mate cuando esta señora me refriega en la cara la factura de cobro.

 

Mis cosas aún seguían en la recepción, debería esperar como tres horas para tomar la habitación y la dama ya me estaba cobrando. En fin, pequeños gestos que anunciaban un servicio lastimoso. Pagué y seguí cebando mates para mi solo.

 

Fui testigo de cómo se levantaban de a poco los gringos que colmaban el lugar, excepto yo, eran todos extranjeros.

 

Me sorprendió ver la cortesía y gentileza con la que esta señora, llamémosle “X”, respondía servicial y sonriente a las exigencias de los otros turistas.

 

Cuando se empezó a llenar el boliche, la “Señora X” me ordena que me cambie de mesa ya que debía servirles el desayuno a sus huéspedes (…y yo que soy ?...), me mando atrás de la cocina, donde sería la cochera de la casa, a sentarme sobre unas tablas que hacían las veces de banco.

 

No había transcurrido una hora en el lugar que ya me sentía incómodo. Di consuelo a mi sensación pensando que apenas dormiría en el lugar una sola noche.

 

La “Señora X” me dice que en un rato me va a poner en una habitación, seguidamente me indica que me va a poner en otra, a esta altura ya me sentía una maleta gastada y molesta. Ella pretendía ubicarme en la planta alta pero al desocuparse una cama en planta baja, insistí en tomarla para estar más cerca de la puerta y rajar de ahí lo antes posible.

 

Llevé la bici a la cochera, puse mis equipos en un “locker”, cambié mis zapatillas por ojotas y tiré sobre mi cama algunas pertenencias como para definir el territorio ante los otros cinco compañeros de cuarto. Mapita en mano y cámara de fotos al cuello, me fui a la playa.

 

¡Que sensación inmensa como el mar fue contemplar la costa!

 

Mi alma explotó de golpe al ver y sentir tanto. Me di cuenta que éste era el rumbo de mi viaje, no me había equivocado: sigo en la senda que conduce hacia Mi Sueño.

 

No me alcanzaban los sentidos, no terminaba de ver una cosa que ya estaba mirando otra. Mi cámara de fotos parecía poseída disparando y disparando a cuanta cosa me deslumbraba.

 

¡Que placer!

 

Caminé por la costanera peinado por el viento y envuelto en los aromas del mar. “Puerto Madryn me encanta!” sentencié con mi juicio afectado por tanta belleza.

 

Camino al extenso muelle, bajé a la playa, pisé la arena y bauticé mis pies con agua salada. Logré algo muy difícil de hacer: no pensar. Durante el tiempo que duró este éxtasis no pensé, solo sentí. Es algo alucinante. Propongo como lema de vida: “NO PIENSE TANTO, SIENTA MÁS

 

La flora marítima me sorprendió con su vasta cantidad de especies. Ésta se acumula en la playa cuando las olas la arrastran y cuando baja la marea.

 

Sobre la costanera se encuentran muchos negocios que brindan servicios de buceo, salidas en lanchas, kayaks y hasta windsurf.

 

Cerca del medio día me dieron ganas de almorzar. Camino el hostel, encontré una rotisería familiar de muy buen aspecto y precios razonables. Encargué media docena de empanadas que estarían listas en veinte minutos. Ese tiempo lo aproveché para seguir paseando por las calles linderas.

 

A la vuelta de la esquina encontré la emisora radial “LU17”. Me acerqué con intenciones de presentarles mi travesía y, en caso de resultarles interesante, programar una entrevista. Me recibieron gentilmente y me presentaron al locutor del programa que comenzaría en cinco minutos. El señor Roberto Suárez  me saludó con voz profunda y me dijo que ya empezaba su programa y me quería en él.

 

“Me encanta lo que estas haciendo, te quiero entrevistar YA!, pasa, … pasa que ya arrancamos” me dijo el locutor.

 

Imposible negarme.

 

Caminamos por un largo pasillo hasta llegar a la cabina de transmisión. Me hizo pasar y sentarme en torno a la redonda mesa repleta de micrófonos, computadoras y papeles. El silencio del lugar era profundo.

 

Roberto Suárez leía mails, acomodaba papeles, hablaba con el personal operador, llamaba por teléfono y otras tantas cosas al mismo tiempo que alcanzó un grado de excitación de alto calibre. Comienza el programa:

 

“Hola Amigos de LU17 Radio Madryn” saluda el locutor. Dio el informe meteorológico, anunció el contenido del programa del día y también me presentó. Desde que se encendió el micrófono Roberto Suárez frenetizó todos sus movimientos, estaba muy acelerado, su mirada iba más rápida que sus ojos, ignoró toda consulta o comentario que le hice antes de entrevistarme y parecía un pulpo con sus manos haciendo señas y agarrando papeles.

 

“Bueh, me hace un par de preguntas y desaparezco” pensé.

 

Roberto Suárez primero entrevistó telefónicamente a una persona que trabaja en sanidad animal de Puerto Madryn. Se abrió un debate en función a la eutanasia de perros vagabundos. Luego de quince minutos vino la tanda comercial. A esta altura Roberto Suárez no reaccionaba a ningún estímulo. Su ser completo se encontraba en otra frecuencia, en otra dimensión diría yo.

 

La segunda entrevista se la realizó a una persona estudiosa de los humedales en la zona aledaña. Pasaron otros quince aburridísimos minutos.

 

“Uy, las empanadas!!!” gritó mi conciencia.

 

Casi dí un salto de la silla cuando recordé mi encargue y el hambre que tenía.

 

Desde ese momento lo minutos se hicieron más pesados y el tiempo parecía no transcurrir. Hacía rato que estaba en la radio y de mi entrevista ni noticias.

 

Hacerle un comentario a Roberto Suárez respecto a mi urgencia fundada en media docena de empanadas sería poco serio así que aguanté como pude no más.

 

Al fin llegó mi turno y comenzamos la entrevista. Me sorprendió la fluidez de preguntas y la cordialidad del locutor al dirigirse a mí, parecía otra persona. La charla fue amena y divertida, por un momento olvidé mis empanadas.

 

Cerramos el diálogo y con el apuro de quien necesita un baño urgente, despedí a Roberto Suárez con mi mano derecha mientras con la izquierda abría la puerta de la cabina para salir.

 

Temía que la rotisería haya cerrado, por eso apuré mi paso casi al trote. Las dos cuadras desde la radio hasta la casa de comidas fue una de las peores distancias que me tocó enfrentar en esta travesía. Llegué y el local se encontraba aún abierto, mis empanadas todavía estaban tibias. ¡ Bien ahí!

 

“De la punta de la montaña a borde del mar”

Almorcé en el hostel mientras planeaba una soberana siesta. En el hospedaje no había quedado nadie, todos salieron a excursionar por diversos rumbos. ¡Que bueno! mi reposo no sería interrumpido.

 

Al entrar en la habitación descubro que mis zapatillas no estaban. Busqué por todo el cuarto y nada. Salí de la habitación para preguntarle a la “Señora X” si las había visto y me respondió que si. No solo las había visto sino que las había sacado al patio porque tenían olor a pata. Mis ganas de dormir anestesiaron el impulso de discutir con esta fulana.

 

Ingresé nuevamente al dormitorio, cerré la puerta y arrimé un poco la ventana ya que entraba bastante viento. En Madryn el viento siempre sopla fuerte.

 

Estaba soñando con bicicletas de algodón que recorrían un eterno camino cuesta abajo con viento a favor cuando algo me hace despertar abruptamente. La “Señora X” había entrado a la habitación, abrió de golpe la ruidosa ventana argumentando que necesitaba ventilar el cuarto y al salir dejó la puerta abierta. No podía creer semejante atropello. Lo único que pretendo al abonar un servicio de este tipo es descansar y no podía hacerlo. Mi buena voluntad fue exterminada por esta desubicada mujer. De un portazo descargué mi enojo, el ruido retumbó en toda la casa. Ya no pude volver a dormir. Me levanto para ir al baño y mientras estoy orinando esta mujer me golpea la puerta del sanitario individual ladrándome que es el baño de mujeres, el de varones es el de arriba.

 

“¡Ay Dios mío!” esto era inconcebible.

 

Se sucedían uno tras otro los maltratos de este nefasto personaje, parecía como que estaba  en mi contra. El hostel era muy prolijo y cuidadito pero le faltaba algo esencial: ONDA.

 

Fui al patio, encendí mi computadora, me puse los auriculares y me dedique a escribir largo rato. Al chequear mis mails veo con asombro que había recibido un correo de la familia Zapp, quienes también inspiraron mi travesía mediante su viaje desde Buenos Aires hasta Alaska en un auto modelo 1928. Su mensaje motivador me llenó de emoción y orgullo al saber que leían mis relatos. Más info de esta hermosa familia en: www.argentinaalaska.com

 

A eso de las 19:00 hs me dieron ganas de salir a caminar por la costanera hacia el sur, rumbo al ECOCENTRO. La vereda de la costa es bien amplia y extensa. Da gusto ver sobre ella a patinadores y corredores que disfrutan de las ventajas de su lisa superficie. Caminé, caminé y caminé disfrutando cada paso, cada cosa que veía, cada segundo que transcurría.

 

Mientras contemplaba la curvatura del golfo recibí el llamado de mi amigo Jorge Paz quien aguardaba por mí en Comodoro Rivadavia. Él me asesoró respecto a la distancia y lo intenso que es el viento en el desolado camino hasta Comodoro, me dijo: “Leo, son 450 kms donde no hay nada, solo fuertísimo viento”.

 

Una vez más evalué la realidad del clima y las distancias. Realizar ese recorrido implicaría al menos cuatro días sin posibilidad de abastecerme y sin saber si hay agua potable en el camino. Esta travesía es Mi Sueño, jamás dejaré que se convierta en una pesadilla.

 

Cuando uno emprende semejante desafío en bicicleta está dispuesto a todo, incluso a tomarse un micro.

 

Luego de la caminata, arribé a la terminal de colectivos y saqué sin afligirme un pasaje hasta Comodoro Rivadavia para el día de mañana a eso de las 15:00 hs.

 

Como tendría tiempo disponible por la mañana, averigüé acerca del buceo, actividad que siempre me cautivó pero nunca tuve oportunidad de practicar. Consulté a varias prestadoras y me quedé con la que más confianza me inspiró sin ser ésta necesariamente la más económica. Mañana sería mi inmersión de bautismo en las profundidades del mar, ¡guau, cuanta excitación!

 

Regresé al macabro hostel donde compartí una pizza con un simpático holandés que practicaba conmigo su rudimentario español.

 

A la hora de dormir, cada uno ocupaba su cama en mi habitación que resultó ser mixta. El ambiente logró ser lo suficientemente silencioso e inodoro como para conciliar el sueño.

El espacio de los lectores

Leo: creo que tenes demasiada paciencia y pudiste controlarte, pero la señora de los 50 era para mandarla al diablo. Describis tan bien las situaciones y sensaciones que yo me transporto y le pongo imágenes, y me parece verte cerrando enojado la puerta en el hostel o respondiendo con alegría en la radio, pensando en las empanadas (guarda que con media docena vas a engordar en estos días que no pedaleas). Suerte y adelante.

Hector Nucifora

Lo que me has hecho reir con la señora X. Y que bien se te nota, producto de haber cambiado las montañas por el mar. Coincido con Héctor de tu cotizada paciencia, al leerte, cuando te cambió de mesa era para enviarla a la m.... Que sigas bien, pedaleando o en bondi, tu sueño no pierde valor. Arriba Leo, cuidate.

Horacio Cirigliano

Leo, te he dejado descansar con la lectura (por mi parte) de mensajes, ya que pienso que debés tener mucha necesidad del tiempo en que no pedaleas para escribir y para contesta a tus amigos más íntimos y a tus afectos. Sin embargo tampoco quise llamarse a silencio, para continuar haciéndote saber que aquì continúo siguiendo tus narraciones, a lo que también se sumó mi señora y a ambos nos encanta la forma de expresarte y el floreo que hacés de las diversas situaciones. Si bien no es para aquì, ya que todos te seguimos desde tu pagina, te comento que me he permitido "levantar" tus comentarios e insertarlos en el blog que tengo, con la sola finalidad de lograr, si es que alguien me lee, ampliar la gente que sigue tu trayectoria. Un afectuoso abrazo. Norberto

NORBERTO

Leyendo el maltrato que recibiste a la encargada ¿o dueña¿ del hostel, me vino a la memoria nuestra estadía en Catamarca en julio del 99, en el camping municipal. Claro que no fue tan frustrante como lo que vos narrás, pero...a las 8.30 o más tardar a las 9.00, se presentaba una jovencita que estaba encargada de cobrar la estadía ANTICIPADA. Y así ocurrió enlos 4 días que estuvimos, nostros y una o dos personas más. Al principio le dije: "Venimos a conocer Catamarca, no a escaparnos de un camping, ¿qué miedo tenés?" y su falta de respuesta fue para mí, suficiente respuesta. No siempre, todo nos sale como querríamos. Norberto

NORBEERTO

AMIGO .. LEO un abrazo que lindo es poder controlar los sentimientos . sobre todo cuando estas cansado de pedalear ... las cosas simpaticas y lindas te dan ganas de llorar y con las malas te aflora el instinto un poco salvaje a veces .. pero ? cuanto se crece con historias y viendo a todas estas personas ...te contamos y les contamos a tus amigos que escriben, una pequeña historia de un hotel . Despues de pedalear desde Polvadera pasando por las cuevas .puente del Inca, el cruce de los andes por el tunel . y hacer la bajada del caracol en Chile . llegamos a RIO BLANCO a 40 km de los andes . a las 21 hrs , cansados y con hambre, dos factores que alteran mi racionalidad .. al preguntar en un hotel por alojamiento ,nos negaron CAMPING NO HAY NOS DIJERON .. preguntamos en otro y ya desesperados por un lugar le preguntamos a una señora que regaba el jardin en un hotel. resulto ser la encargada . nos aclaro que en la zona todos los hoteles estaban ocupados por los trabajadores del camino por eso no habia lugar .y por lo tanto no podian alquilar habitaciones, le rogamos que nos deje ponerla carpa en algun lugar y su respuesta fue energica ;NO DE NINGUNA MANERA. les prestare una habitacion y se pueden bañar en mi casa .. eso si ,no hablen con la gente por que se les nota su acento .. nuestra felicidad broto tanto como su generocidad MIRIAN Y ANA (la hija) nos enseñaron que vale la pena salir a pedalear por los caminos que abren las personas por su necesidad de conectarce. un fuerte abrazo a todas las personas que le abren las puertas al viajero .. sin importar de donde viene .. GRACIAS Y UN ABRAZO LEO. DISFRUTA DEL DESCANZO HASTA LA PROXIMA .ESPERAMOS TU RELATO .

Paula y Erwin

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Millicent

Gracias por responderme, en mi comentario! podrias decirme porque decidiste ir hacia comodoro rivadavia y no hacer esquel-calafate? hay varios que no decidieron hacer esa ruta, tan dura es? no hay agua? deseo hacer esa travesia pronto. pero ni en btt.com.ar pude ver a nadie que se le haya animado. un abrazo, y sigo tus pasos , aconcagua , espero que pronto le pueda ver la cara a esos 6000 mts.

cristian Inocente

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