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“Donde caben 5, caben 6 – ¡Muchas Gracias Familia Albornoz - Mazzucco!”
Lunes 18 de enero de 2010
Me desperté a las 5:00 hs de la mañana, estaba muy oscuro todavía y todos en la hostería seguían durmiendo mientras yo sacaba en silencio a la rota Sudestada.
Sin intenciones de perder mi lugar en la combi, estuve antes de las 6:00 hs en la parada desde donde salía. Minutos después llega una reluciente combi sin portaequipajes…. mmm…
El chofer se baja del vehículo y abre la oficina de venta de pasajes para controlar los boletos de quienes estaban llegando lentamente. Lo rodeo un poco con preguntas de precio, distancias y contándole algo de mi viaje antes de decirle que tenía que subir la bicicleta.
Los rodeos no surgieron efecto ya que fue rotunda la negativa:
“La bicicleta no sube a la combi”
Era muy temprano como para hacerme mala sangre así que calladito y sin apuro me fui al mismo banco de ayer ubicado al costado de la ruta a ejercitar mi dedo pulgar.
Los mates siempre mitigan las esperas.
Ya eran las 8:00 s cuando veo venir a lo lejos una Kangoo repleta de cosas.
“Má si, yo les hago dedo, de última no pierdo nada” pensé.
La Kangoo se detuvo. En ella venía una familia compuesta por cinco integrantes que habían llenado de cosas el baúl hasta el techo y llevaban dos bicicletas colgadas de un accesorio externo en la parte de atrás.
“Acá no entro ni con una orden del juez” pensaba mientras comenzamos a charlar con Marcelo (40 años aprox.), esposo de Jorgelina, padre de Brisa, Serena y Mila.
No había terminado de contarles mi problema que ya habían cargado mis cosas y colgado la bicicleta junto a las de las nenas.
Desde un primer momento la familia Albornoz - Mazzucco se solidarizó tiernamente conmigo.
Yo iba adelante, sentado al lado de Marcelo contando mi travesía y algunas anécdotas mientras pasaba cada tanto algunos mates para las chicas atrás.
La charla a lo largo del trayecto nos permitió encontrar afinidad y en poco tiempo descubrir los puntos comunes de nuestros perfiles.
Pude ser testigo de una familia hermosa, verlos relacionarse, observar su trato y escucharlos me hizo sentir muy a gusto, tanto que pensé en cuando me toque formar una familia en el futuro, yo quiero una así.
Ellos viven en Bariloche. Marcelo es socorrista en las pistas de esquí en temporada invernal, entrena para carreras de aventura y es carpintero.
Llegamos a una estación de servicios donde no me aguanté las ganas de sacarnos una fotografía todos juntos.
Compartimos tan solo 120 kms pero tuvimos muy buena conexión, somos gente “del mismo palo”.
El camino hasta Chos Malal se hizo corto, como todo lo bueno. Entramos a la ciudad, que es bastante grande y completa, y buscamos una tienda de bicicletas para adquirir el repuesto que venía necesitando desde hacía muchos kilómetros atrás.
Nos bajamos todos de la Kangoo para entrar como tropilla al negocio y comenzar a ver los distintos modelos de manubrio que nos ofrece el dueño de la tienda. Marcelo me apunta que lleve el más caro que tenía pinta de ser de mejor calidad. Decidido por el mejor manubrio, busco mi billetera en la mochila que había dejado en el piso, cuando levanto la vista veo a Marcelo que sonriente abona el repuesto.
“Dejá, esto corre por cuenta mía” me dice con una alegría que se le nota en la mirada. “Quiero ser parte también de esta historia que estas escribiendo con tus piernas”
No podía creer lo que estaba sucediendo: una familia maravillosa me había levantado del medio de la nada y ahora se estaba haciendo cargo del costo del repuesto que yo necesitaba. Con mis ojos rebalsados de emoción abracé a Marcelo agradecido.
Inmortalizamos el histórico momento de la travesía con una foto en la vereda, nosotros, la Kangoo, las bicis colgadas y el manubrio nuevo.
A unas siete cuadras se encontraba el camping municipal donde me instalaría para pasar el resto del día y colocar el manubrio nuevo.
Los Albornoz - Mazzucco me alcanzaron hasta el lugar y entre todos bajamos mis cosas. Los invité a quedarse para almorzar juntos pero tenían prisa en llegar hasta la casa de unos familiares de Jorgelina.
Marcelo me invitó a pasar por su casa en Bariloche y hacer base allí, me explicó con detalle como llegar y me dejó sus números de contacto y mail.
Estoy seguro de haberles dado los abrazos más grandes de toda mi travesía a los cinco cuando me despedía de ellos.
Con cinco nuevas personas en mi corazón, reemplacé el manubrio de la bicicleta mientras se cocinaban a fuego de leñas, unos fideos con salsa deshidratada.
La siesta, los mates y la escritura del día se cumplieron con rigor. Durante el resto de la jornada pensé en los Albornoz - Mazzucco, dando gracias y rezado por ellos.
Dispuesto a celebrar la jornada maravillosa que viví, decidí darme un gran festín nocturno: el menú de la cena serían panchos con mayonesa.
Luego de las compras comencé el ritual del fuego, esta vez con mi calentador portátil. Mientras las salchichas encontraban una temperatura apta para el consumo, se acercaron a mi mesa tres varones que, buscando charla, me preguntan sobre la bicicleta, el viaje, el costo de mis cachivaches y de mi computadora portátil. Poco concentrado respondía a duras penas sus preguntas.
Mi hermoso día llegó a su fin después de la cena; ya recostado en la carpa pensaba en el pedacito de mi corazón con el que se quedaron los Albornoz - Mazzucco.
El espacio de los lectores
¡Qué grande la familia Albornoz-Mazzuco! Es cierto, basta salir de las grandes ciudades y andas por estas rutas, para poder observar la extraordinaria solidaridad de la gente. Muy buen relato.
Norberto
yo también tengo en mi corazón la hermosa familia MAZZUCCO-ALBORNOZ y no me sorprendió lo que contaste pero si me da orgulloso que sean nuestros amigos de toda la vida.!
sabina
soy brisa albornoz mazzucco
brisa
Brindemos por esa maravillosa familia Albornoz Mazzuco, que gratificante para vos y nosotros (los lectores y viajeros virtuales) escuchar a menudo que sigue existiendo gente buena que sin ningún tipo de interés ayuda a un tercero en problemas. Me mató “Dejá, esto corre por cuenta mía” que mezcla de sentimientos habrán recorrido tu cuerpo, agradecido y gratificado por un lado, incómodo por otro porque estaba pagando él. Está bueno aceptar la ayuda de los demás (cualquiera sea la circunstancia), además no te olvides, que en este viaje, son tus ángeles guardianes. Cuidate... hc
Horacio Cirigliano
EXCELENTE RELATO!!!! Y NO ME EXTRAÑA NI SORPRENDE, CONOZCO A LA FAMILIA SOMOS AMIGOS Y CUANDO NOS CONTABAN JOR Y MARCELO DEL ENCUENTRO EN LA RUTA CON UN CICLISTA SOLITARIO LO HACÍAN CON SINCERA ALEGRÍA Y YA ESTÁN ESPERANDO EL REENCUENTRO ACA EN BARILOCHE. QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE ...
susana
Que Dios bendiga a esa familia y a todos los "ángeles" que te ayudaron en tu camino. Coincido con Norberto. Un gran saludo Leo, cuidate mucho
Malvina
hola nuevo amigo. te cuento que lo que mi hermano ,jor y mis bellas sobrinas hicieron por vos es parte de su vida diaria somos 6 hermanos y cada uno con su nueva familia... somos muchos!!!!! compartir y por sobre todas las cosas solidaridad es parte de nuestra vida. estamos orgullosos de lo que hicieron por vos. que Dios vendiga tu travesia.
nancy albornoz de goye
Estimado nuevo amigo, como dice mi hermana Nancy, no me sorprende para nada la actitud de mi familia, son "dadores de corazon" siempre encuentran un lugar para el projimo. Mis hermanos y yo hemos sido testigo de los recorridos de BICI de Marcelo, y me imagino las veces que se encontro en situaciones parcecidas a las tuyas!!! tal asi su entusiasmo que un buen dia decidi dejar de hacer "dieta" y dedicarme a la BICI, no me fue tan bien como a el, pero recorri muchos kms.!!!!Desde San Martin de los Andes te dejamos un gran abrazo y mucha suerte, Tus nuevos amigos Marcia y Néstor
Tia Marci
Jorgelina los felicito. Nosotros iajamos mucho.Cundo tenga la oportunidad de conectarte nos vemos en Bariloche.Siempre fuistes muy buena persona, no me extraña que lo sea tu flia.
Karina Martin
No me extraña, en especial por Jorgelina Mazzucco a quien conozco desde hace muchos años. Ella es pura bondad y alegría. Ojalá el mundo estuviera repleto de ese tipo de personas.
jorge tobar
HOLA NO LOS CONOSCO PERO SE Q NUETRA FAMILIA ES BUENA HOJALAS Q UN DIA PUEDA CONOSER ALGUNOS DE USTEDES=)
brisa soledad mazzucco
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