Un destino con forma de ruta

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“El hijo de las flores no piensa en el mañana”

Domingo 24 de enero de 2010

“El hijo de las flores no piensa en el mañana”

Habíamos acordado con los italianos partir a las 9:00 hs de la mañana. La noche anterior había programado mi colchón inflable para levantarme a horario prudente. Desde que lo “emparche” paso de ser un común colchón de aire a uno inteligente y programable. Resulta ser que cuando me acuesto en la noche, el colchón esta lleno de aire, durante mi sueño el colchón se va desinflando lentamente. Cuando mi espalda toca el suelo, justo ese preciso momento, es la hora de levantarme. Un método INFLAlible.

 

Antes de levantarme escuché el “toc - toc” que hacía un pájaro carpintero en el árbol de al lado, insistentemente daba su pico contra el tronco. Sumándome a la fauna del entorno asomé mi cabeza por la puerta de la carpa como una tortuga remolona. Javier ya se había ido temprano sin decir adiós.

 

Desarmé mi campamento con tranquilidad mientras, tomando mates, esperaba que se hicieran las 9:00 hs, no quería llegar tarde a mi cita con los representantes de la comunidad europea. Nueve en punto estaba con mis bártulos en la entrada del camping aguardando a mis compañeros de ruta. Estaba contento, muy contento, recorrería el trayecto con excelente compañía y “ligero” (liviano, sin peso) como dicen los tanos.

 

Hice durar mi espera quince minutos. Agarré la bici y los fui a buscar al espacio joven del camping, a ver si se habían piantado… de ninguna manera, estaba ultimando detalles, estirando los músculos y subiendo a un par de chicas y muchachos que se dirigían a los lagos siguientes.

 

“Ciao” les grité desde lejos “Andiamo?”

 

“Andiamo, andiamo” respondieron al unísono.

 

Salimos todos con nuestros cascos, nuestras bicis y nuestras camisetas de “ROCK NO WAR!”; éramos un prolijo equipo intercontinental. La gente que nos veía pasar nos miraba con admiración y saludaba con énfasis; yo chocho.

 

“El hijo de las flores no piensa en el mañana”

Apenas alcanzamos los primeros metros se corta el asfalto, debimos recorrer 50 kms aproximadamente de ripio por la ruta nacional 234 hasta el empalme con la ruta nacional 231 que es donde comienza el pavimento otra vez. Llegar a Villa La Angostura mereció sumar 14 kms más.   

 

El recorrido es maravilloso, algunas bajadas hicieron derrapar nuestras bicis y alcanzar arriesgadas pero divertidísimas velocidades. El paisaje es para mí, uno de los más bonitos hasta ahora.

 

Como era domingo, había mucha gente de aquí para allá con sus autos y camionetas que sumadas a las combis de excursiones congestionaban bastante el camino.

 

Por momentos íbamos todos juntos, de a ratos nos separábamos y nos volvíamos a encontrar en nuestra combi de apoyo donde Gianni no permitía que nada nos faltase.

 

Casi a mitad del recorrido encontramos a una familia de tres norteamericanos en bicicleta que habían roto el bulón del asiento de una de las bicis, esto impedía su continuidad. Simone no dudo en detenerse y brindarle su ayuda. Llegué a la escena y observé que no había posibilidades de “enmendar” sino que necesitaban un bulón nuevo. Giuliano se acercó y les comento en un nuevo idioma ital-inglish-ñol que él tenía un bulón de esos en la combi, ésta se encontraba un poco más adelante. Uno de los miembros de la familia desmontó el equipaje de una de las bicis y vino con nosotros hasta llegar a la combi. El repuesto era exactamente igual al que necesitaban nuestros infortunados amigos. A los abrazos nos despedimos del norteamericano diciéndole: “ gudbai, gudlak”

 

La solidaridad entre viajeros habla en un único y mudo idioma universal.

 

Seguimos viaje por un ripio que se ponía cada vez más exigente. Llegamos a un puente desde donde Simone se quería lanzar. La idea no era mala, el agua totalmente cristalina nos permitía contemplar la profundidad del río que pasaba debajo del puente. Fue una de esas situaciones en las que no hay que pensar mucho, hay que hacerlas y listo pero empezamos con rodeos, con tal vez, con quizás, con lo frío que debía estar el agua y otras esquivas excusas que echaron por la borda del puente al proyecto de saltar al vacío

 

Antes de concluir con una empinada cuesta, Andrea abandonó y se subió a la combi con bici y todo; es muy probable que su musa inspiradora de la noche anterior se haya quedado con gran parte de su rendimiento físico. Nadie lo sabe a ciencia cierta …

 

Tampoco sabíamos nunca donde se encontraba Gigi, lo que si sabíamos es lo que estaba haciendo. Seguro que si no le estaba sacando fotos a los unicornios, lo hacía a los duendes o se perdía en la textura de las alas de un hada buscando su foto maestra.

 

Luca es silencioso, su mirada es profunda y sincera. Cuando habla, sus palabras transmiten su sensibilidad. Es un enfermo fanático de Boca Juniors, tanto que en su paso por Buenos Aires visitó el estadio del club y se trajo un pedazo de césped de la chancha con la intención de llevarlo a su casa. Lo cuida tanto que lo riega todas las noches.

 

Giuliano es hermano menor de Gianni y padre de Simone. También es algo callado, pero basta su presencia para inspirar respeto, cercanía y cariño a la vez, es como el papá de todos nosotros.

 

Todos ellos viven en la ciudad de Modena, al norte de Italia. Me contaron bastante respecto a las grandes diferencias que existen entre el norte y el sur de su país. Ninguno es un millonario al cual le sobra el dinero para practicar sus excentricidades, todos son tipos normales y laburantes; eso si, el cambio los favorece muchísimo. En varias oportunidades invitaron mi parte de algunos gastos comunes.

 

Acabamos con el ripio antes de que él acabe con nosotros, recuperamos el asfalto, el aliento y la velocidad.

 

“El hijo de las flores no piensa en el mañana”

La vez anterior que estuve por aquí había hecho base en el camping de la Universidad de Cuyo, un lugar muy bueno, prolijo y amplio que se extiende a orillas del lago Nahuel Huapi. Les propuse ir para allá, todos aceptaron confiados y con gusto.

 

Atravesamos la entrada a Villa La Angostura y nos desviamos hacia la derecha rumbo al barrio donde se encuentra enclavado el camping.

 

Llegamos, nos registramos a mi nombre e instalamos todos nuestros equipos cerca del lago. Cada cual se fue a bañar a las duchas, yo convencí a Simone de hacerlo en el lago utilizando mis toallitas mágicamente enjabonadas. El agua estaba espectacularmente fría. Charlamos de nuestras vidas y proyectos entre las rocas y el sol que nos secaba con su calidez.

 

Una vez que estuvimos todos higienizados nos subimos a la combi para irnos de paseo al centro.

 

Caminamos por la avenida, algunos realizaron llamados telefónicos, otros se conectaron a Internet y otros tomamos un café en la esquina.

 

Eran las 19:45 hs cuando a mis amigos le empezó a picar el hambre. Buscamo algún restaurant pero todavía ninguno abría, era temprano aún para la cena de la media argentina.

 

Pasamos delante de una pizzería cuyo cartel anunciaba “COCINA ABIERTA”. Sin dudarlo acomodamos las mesas, nos sentamos y brindando con cerveza encargamos las pizzas.

 

¡Que a gusto nos encontrábamos todos! Reíamos, nos hacíamos chistes, cargadas y comentábamos costumbres de nuestros respectivos países.  Resulta muy fácil entrar en confianza con quienes se comparten pasiones comunes.

 

Simone repitió hasta el hartazgo una frase hippie que se convirtió en nuestro lema: “El hijo de las flores no piensa en el mañana”

 

De todas maneras planeamos juntos nuestro itinerario del próximo día, destino, horario de salida y hospedaje. Yo me escapé un ratito para ingresar en la web de ACAMPANTE.COM y buscar los datos de algunos campings en Bariloche. Fue voluntad absoluta el mantenernos unidos así debamos modificar nuestros planes, ellos cancelarían la reserva que tenían señada en un hostel y yo le diría “GRACIAS” a la invitación de la Sra. Graciela del hostel “GENTE DEL SUR - Bariloche” (www.gentedelsurhostel.com.ar)

 

Finalizada la logística volvimos al camping de la universidad donde cerramos la noche brindando con un fernet-cola comunitario. Esa noche, todos nos graduamos en amistad con título honorífico.

El espacio de los lectores

Es magnifico Leo, seguimos pensando en vos y tu viaje( aunque si yo no pienso solo en vos).Sos un grande

andrea

HOLA HERMANO !!!!!!! QUE BUEN RELATO NOS ENCATO Y NOS ALEGRA MUCHO SABER QUE ESTAS BIEN Y ACOMPAÑADO POR BUENA GENTE. TE CUENTO QUE NOS. ESTAMOS EN VILLA LA ANGOSTURA Y LA VERDAD QUE ESTAMOS MARAVILLADOS CON EL LUGAR. ME GUSTARIA SABER X DONDE VAS A ESTAR ASI NOS VEMOS Y VEO X DONDE TE PUEDO ENCONTRAR. SALUDOS Y FUERZA!!!!!!!!!!!!!!!!!

FEDERICO

hola !!!! como siempre tus relatos precisos y calidos para q podamos sentirnos parte de ellos gracias x hacernos viajar con vos , q bueno q hayas encontrado compañeros de ruta tan fantasticos....A DISFRUTAR DE ESA COMPANIA.... hasta pronto

marta

HOLA LEOOOOOOOOO ya estamos de vuelta, todo bien gracias a Dios contame por donde andas, cualquier cosa mandame un sms o un mail UN ABRAZO MARIO

Mario

Te debe inspirar la tanada, que relato, lograste con tus palabras que todos estemos ahí en 3d haciendo los 7 lagos con Uds. Que buena onda la de estos chicos italianos, cuantos ángeles que te pone el barba en el camino, aprovechalos y sobre todo disfrutalos. Gracias por compartirlo. Ciudate, como hasta ahora.

Horacio Cirigliano

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