Un destino con forma de ruta

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“Los reyes magos trajeron lluvia y colapsaron los ríos que cruzan por los badenes a la Ruta 40”.

Miércoles 6 de enero de 2010

“Los reyes magos trajeron lluvia y colapsaron los ríos que cruzan por los badenes a la Ruta 40”.

Al levantarme escuchando la dulce alarma de mi teléfono celular, siento un peculiar frescor. Observo por la ventana y había sucedido algo casi increíble para la zona: había llovido.

 

Cuando salgo al patio para ver un poco mejor el cielo casi me vuelo del viento que soplaba. Agarrado de una maceta con una mano y de la jaula del  loro con la otra, logré quedar con los pies en el suelo para poder contemplar desde ahí que Doña Gringa me había indicado ubicar la bicicleta justo en el lugar donde MÁS AGUA CAYÓ. Como no desarmo nunca las alforjas de la bicicleta (siempre las dejo montadas), me acercaba y me iba lamentando por encontrar seguramente todas mis pertenencias hechas sopa, pero no. Las alforjas de cordura soportaron el aguacero y todo estaba seco. ¡Bien ahí!

 

“Los reyes magos trajeron lluvia y colapsaron los ríos que cruzan por los badenes a la Ruta 40”.

Ya que no habría pedaleada por La 40, decidido salir a conquistar el mundo, empezando por Villa Unión, monté bajo mis brazos la compu de un lado y el termo con el mate del otro para salir hacia la plaza y ver que pasaba por ahí.

 

En la esquina diagonal de la plaza me topé con una FM (99.7 “Cristal FM Villa Unión”). Ingresé sin dudarlo a dejarles un sticker de la travesía. Me atendió una gentil señora que de inmediato se levantó para ir a la cabina de transmisión y dar aviso de mi presencia al locutor, DJ, programador y productor, todos roles ejercidos por la misma persona: Luis Condell de la Vega, propietario de la radio.

 

Luis Condell de la Vega estaba dando el pronóstico del clima o los resultados de la quiniela, no lo recuerdo muy bien, lo que si recuerdo es que cuando terminó de oficiar las noticias me saludó,  me hizo pasar a la cabina y sin burocracia ni protocolo empezamos a charlar “al aire”.

 

Fueron todas preguntas que ya había respondido con anterioridad en diversas oportunidades, así que no sufrí terror escénico, estaba tranquilo devolviendo a raquetazos el improvisado cuestionario.

 

Luis Condell de la Vega me comentó durante la entrevista que ahí, en Villa Unión había un muchacho que realizó una travesía semejante a la mía. Nos dijo, a la radio audiencia y a mí, que este joven llevaba una libreta y la hacía firmar y sellar en cada comisaría de los lugares que pasaba, de esta manera le quedaba formal constancia de su paso.

 

“¡Que buena idea la de este ciclista! Podría ponerla en práctica….” pensé en un primer momento, pero como soy hombre de “segundos momentos” repensé la situación y ciertamente descarté la idea para mí.

 

Ningún sello y ninguna firma tendrán la validez que en mi corazón ya ha grabado cada persona, cada paisaje, cada kilómetro recorrido…. además no me interesa en absoluto demostrarle nada a quien no me quiera creer.

 

Finalizada la entrevista salí de la FM esperando ver pasacalles con mi nombre, bullas en mi honor y descontrolados griteríos festejando mi propósito. Obviamente no fue así, Villa Unión seguía con la naturalidad de cualquier miércoles.

 

Visto que me sobraba tiempo de la mañana, estaba dispuesto a continuar mi “city tour”. Me propusieron visitar un cementerio cercano donde se encuentra el “niño milagroso”, un bebé momificado hace más de cuarenta años a quien la religiosidad popular de la zona le rinde culto.

 

Preferí visitar a un artesano que le dicen “El Chileno” quien hace cuchillos frente al puesto de gendarmería. Este buen hombre me mostró muchos modelos de cuchillos que él mismo, junto a su esposa, realizaba. Me interesó mucho el oficio ya que los trabajos eran de exquisita terminación y muy bellos, además de filosos. Lamentablemente no estaban al alcance del presupuesto de un peregrino como yo. Sin embargo “El Chileno” (que en realidad es sanjuanino) se ofreció a mostrarme su taller y enseñarme como es el proceso de fabricación de sus cuchillos. Quedé alucinado. Utiliza rudimentarias herramientas, fragua, maza, carbón casero (también me explico como hace su propio carbón), maderas de la zona y metales de descarte como materia prima. Estuvimos buen rato en su taller. Parece mentira como a un resorte de suspensión de un auto antiguo y a un tronco seco, “El Chileno” le da forma de exclusivo cuchillo. Esa magia es la que está escondida en sus gastadas manos.

 

 

“Los reyes magos trajeron lluvia y colapsaron los ríos que cruzan por los badenes a la Ruta 40”.

Villa Unión es una ciudad agitada hasta la siesta. Aproveché este tiempo para redactar mis relatos que estaban atrasados y poner la web de la travesía al día. Lo hice desde un muy bonito café sito al lado de la parroquia.

 

Cuando volví al hospedaje, Doña Gringa seguía gritando, gritando, gritando y repitiendo, repitiendo, repitiendo….

 

Como me fastidiaba bastante estar ahí, recargué las baterías de la netbook a escondidas de Doña Gringa y me fui a la estación de servicios que tenía conexión Wi-Fi. Mientras chateaba solicité la cena.

 

Antes de cerrar mi relajado día, me detuve en la plaza central donde se estaba llevando a cabo una celebración por el día de reyes. Hubo danzas, música y un pesebre viviente.

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